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El petróleo se dispara por la tensión entre Estados Unidos e Irán y el riesgo en Ormuz

Hace 2 horas

El petróleo reaccionó con un salto de casi dos dólares tras la escalada entre Washington y Teherán y una caída inesperada de inventarios en Estados Unidos. El mercado volvió a poner en precio el riesgo de una interrupción en el estrecho de Ormuz, la arteria por donde circula buena parte del crudo mundial.

El mercado petrolero volvió a demostrar este miércoles que vive al filo de la geopolítica: los precios del crudo subieron casi dos dólares después de que Estados Unidos anunciara nuevos ataques vinculados al conflicto con Irán y de que un informe oficial revelara una fuerte caída en las reservas estadounidenses. La combinación de bombas, inventarios más ajustados y el temor a un bloqueo en el estrecho de Ormuz reactivó una alarma que los operadores conocen bien: cuando esa ruta marítima se pone en duda, el barril tiende a encarecerse con rapidez.

Según informó infobae mundo, la cotización avanzó en una jornada marcada por el nerviosismo de los inversores y por la lectura inmediata de riesgo sobre el suministro global. El estrecho de Ormuz es una de las zonas más sensibles del comercio energético internacional: por allí transita una porción decisiva del petróleo que sale de Medio Oriente hacia Asia, Europa y Estados Unidos. Cualquier amenaza sobre ese corredor no solo altera la tabla de precios en las bolsas de materias primas; también empuja expectativas de inflación, encarece el transporte y termina filtrándose en los costos de bienes básicos en los países importadores.

La baja de existencias en Estados Unidos agregó un combustible adicional al rally. En circunstancias normales, un descenso fuerte en las reservas puede interpretarse como una señal de mayor demanda o de menor holgura en el mercado, dos factores que suelen dar soporte a los precios. Pero cuando ese dato aparece en medio de un choque militar y con el fantasma de una interrupción del flujo desde el Golfo Pérsico, el efecto se multiplica: los traders dejan de mirar solo los balances de oferta y demanda y comienzan a descontar escenarios de crisis. Por eso el salto del crudo no fue solamente una respuesta técnica, sino una lectura política del momento.

Lo que está en juego va mucho más allá del tablero de futuros. Si la tensión se prolonga y el estrecho de Ormuz entra de lleno en la disputa, el impacto puede sentirse primero en los mercados energéticos y luego en la vida cotidiana, desde el precio de la gasolina hasta el costo del transporte de alimentos. Para Estados Unidos, una subida persistente del petróleo complica la inflación y la política monetaria; para países como Colombia, donde el petróleo sigue siendo una pieza central de las cuentas externas y de los ingresos fiscales, una crisis de oferta puede beneficiar los ingresos por exportación, pero también aumentar la volatilidad económica y la dependencia de un conflicto que se decide lejos de sus fronteras.

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