To Lam refuerza su proyección global con una gira clave por Rusia y Francia
To Lam, presidente y jefe del Partido Comunista de Vietnam, inició un viaje a Rusia y Francia para reforzar su peso internacional. La gira busca atraer apoyo económico y político mientras Hanoi afina su estrategia entre potencias rivales.
El presidente de Vietnam y secretario general del Partido Comunista, To Lam, volvió a mover una ficha de peso en el tablero internacional al iniciar este lunes una gira por Rusia y Francia. La visita confirma su apuesta por proyectar a Hanoi como un actor flexible entre potencias, justo cuando el país quiere acelerar su crecimiento y consolidarse como una de las economías más dinámicas de Asia.
Según informó infobae a partir de un despacho de EFE, Lam tiene previsto reunirse en Moscú con Vladímir Putin y después viajar a París para sostener un encuentro con Emmanuel Macron, además de participar en la Cumbre Espacial. El gobierno vietnamita explicó que la prioridad del viaje es movilizar recursos internacionales para el desarrollo nacional, en una agenda que mezcla diplomacia, comercio e intereses tecnológicos. La delegación que lo acompaña es amplia y refleja que Hanoi no está improvisando: busca resultados concretos en inversión, cooperación estratégica y acceso a mercados.
El contexto importa porque Vietnam no está jugando a dos bandas por capricho, sino por necesidad y cálculo. Desde hace años, el país ha construido una política exterior conocida como “diplomacia del bambú”: flexible, pero firme en la defensa de sus intereses. Eso le ha permitido sostener relaciones con China, Estados Unidos, Rusia y la Unión Europea sin alinearse de forma absoluta con ninguno. En un momento en que la guerra en Ucrania tensiona la relación entre Moscú y las capitales europeas, la visita de Lam a ambos destinos revela el tipo de equilibrio que Hanoi intenta preservar: no romper con su histórico aliado ruso, pero tampoco cerrar la puerta a Europa, clave para comercio, tecnología e inversión. Para un país que aspira a crecer 10 % en los próximos cinco años, esa ecuación es vital.
La figura de To Lam también ayuda a entender el momento político de Vietnam. Tras la muerte de Nguyen Phu Trong, Lam asumió el control del Partido Comunista en agosto de 2024 y luego consolidó su poder al convertirse en presidente en abril. Desde entonces, ha acumulado un nivel de influencia poco común en las últimas décadas y ha multiplicado los viajes al exterior. Ese activismo diplomático no es decorativo: busca posicionar a Vietnam como una economía confiable en una etapa en la que Asia compite por capital, tecnología y cadenas de suministro. Para Rusia, la visita ofrece un canal político valioso; para Francia y la Unión Europea, representa una oportunidad de acercar a un socio que quiere crecer sin renunciar a su autonomía. Y para la población vietnamita, el resultado de esa estrategia podría traducirse en más empleo, más inversión y mayor integración global, si Hanoi logra convertir su prudencia diplomática en beneficios económicos tangibles.




