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Siria celebra el giro de Washington y Trump le abre una puerta tras años de aislamiento

Hace 1 hora

Ahmed al Sharaa agradeció a Donald Trump la salida de Siria de la lista estadounidense de países patrocinadores del terrorismo, una decisión que reabre una puerta diplomática cerrada durante años. El gesto puede marcar un giro en la relación entre Damasco y Washington.

El presidente sirio Ahmed al Sharaa celebró como un punto de inflexión la decisión de Washington de retirar a Siria de la lista de países patrocinadores del terrorismo, una medida que durante años sirvió como una de las principales barreras políticas y económicas entre ambos países. En un mensaje publicado en X durante la madrugada de este martes, el mandatario agradeció directamente a Donald Trump por lo que calificó como una decisión histórica y extendió ese reconocimiento al pueblo sirio.

Según informó Infobae Mundo, el anuncio llega en un momento en el que Siria sigue intentando reconstruir su posición internacional tras más de una década de guerra, aislamiento diplomático y sanciones que golpearon con fuerza su economía. Salir de esa lista no resuelve de inmediato los daños acumulados, pero sí modifica el terreno de juego: abre la posibilidad de mayor interlocución con Estados Unidos, facilita eventuales acercamientos con organismos financieros y envía una señal política de que Washington está dispuesto a recalibrar su postura frente a Damasco.

La importancia de esta decisión va más allá del gesto simbólico. Estar en esa lista implicaba para Siria un estatus de paria que complicaba cualquier intento de normalización, frenaba inversiones y endurecía el costo de hacer negocios con el país. Para la población siria, que ha cargado durante años con inflación, precariedad y un deterioro profundo de los servicios básicos, cualquier movimiento que reduzca el cerco internacional puede traducirse, al menos en el mediano plazo, en mejores condiciones para la reconstrucción y en un alivio parcial sobre una economía devastada. Pero el camino sigue siendo incierto: salir de una lista no equivale a una rehabilitación completa, y mucho menos a una solución automática para un país fracturado por la guerra y todavía atravesado por tensiones internas y regionales.

Lo que queda ahora es observar si este gesto político se convierte en una apertura real o si se queda en una señal aislada en medio de una relación históricamente marcada por la desconfianza. Para Siria, el reconocimiento de Washington puede ser una oportunidad; para Trump, también es una apuesta geopolítica que busca redefinir el mapa de alianzas en Medio Oriente sin borrar de un plumazo los costos de años de confrontación.

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