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Irán acelera en el Parlamento una salida del tratado que frena la expansión nuclear

Hace 5 horas

Irán mueve una pieza peligrosa en medio de la tensión con Washington y Tel Aviv: un grupo de legisladores impulsa en el Parlamento un proyecto para abandonar el Tratado de No Proliferación Nuclear. La iniciativa refleja el giro más duro de Teherán tras los ataques de Estados Unidos e Israel.

Irán entró en una nueva fase de confrontación con Occidente al acelerar en su Parlamento un proyecto para salir del Tratado de No Proliferación Nuclear, una decisión que, de concretarse, tendría consecuencias mucho más allá de sus fronteras. La iniciativa cobró fuerza después de los ataques atribuidos a Estados Unidos e Israel, y fue defendida por diputados que sostienen que mantener los compromisos internacionales ya no le reporta beneficios al país, según informó infobae mundo.

El movimiento no es menor. El Tratado de No Proliferación Nuclear, conocido como TNP, ha sido durante décadas uno de los pilares del sistema global de control de armas atómicas. Irán forma parte de ese marco, aunque durante años ha sido cuestionado por Occidente por el alcance de su programa nuclear y por la desconfianza que generan sus niveles de enriquecimiento de uranio. Ahora, en vez de moderar el pulso, sectores del oficialismo parecen apostar por endurecer la respuesta y usar el expediente nuclear como carta política en medio de la presión militar y diplomática.

El trasfondo es claro: cada escalada en la región vuelve más frágil la arquitectura de seguridad internacional. Si Teherán decidiera romper con el TNP, aumentaría la incertidumbre sobre sus capacidades nucleares y se abriría un escenario de mayor aislamiento, sanciones más severas y posibles respuestas militares o diplomáticas de sus rivales. Para Estados Unidos, Israel y sus aliados, ese paso sería interpretado como una señal de que Irán estaría dispuesto a cruzar una línea roja. Para la población iraní, en cambio, el costo podría traducirse en más asfixia económica, más presión externa y menos margen para una salida negociada.

Lo que está en juego no es solo una disputa entre gobiernos, sino la estabilidad de una región que ya vive al borde de una guerra ampliada. El Parlamento iraní parece querer enviar un mensaje de fuerza, pero esa clase de gestos suele encerrar una paradoja: cuanto más se usa la amenaza nuclear como herramienta de disuasión, más cerca queda el país de perder el poco espacio diplomático que todavía conserva.

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