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Ceuta sigue desbordada: unos 1.000 menores migrantes aún viven en la calle

Hace 48 minutos

Ceuta sigue desbordada por la llegada masiva de menores migrantes: unas 1.000 niñas y niños continúan en la calle sin identificar, mes y medio después de la crisis. Las autoridades han empezado ahora a activar un nuevo procedimiento mientras crece la presión sobre el sistema de protección.

Ceuta sigue pagando el precio más alto de la crisis migratoria que estalló hace mes y medio: cerca de 1.000 menores continúan en la calle sin identificar, mientras apenas esta semana comenzaron a abrirse los primeros expedientes para su protección y eventual traslado. El dato revela no solo la magnitud del desborde institucional, sino también la lentitud con la que ha respondido el sistema ante una emergencia que dejó a miles de niños solos en una ciudad que ya venía con recursos limitados.

Según informó EFE, el Gobierno español ha reconocido que 2.048 menores ya fueron filiados y acogidos por la ciudad autónoma, pero entre 700 y 1.000 siguen fuera del radar de las autoridades. Para intentar ordenar la respuesta, el Ejecutivo activó un nuevo procedimiento ligado al Pacto Europeo de Migración y Asilo, aprobó casi 90 millones de euros para Ceuta y puso en marcha fórmulas para derivar a algunos menores a otras comunidades autónomas. A eso se suma un equipo multidisciplinar de Save the Children, integrado por ocho profesionales, que apoya tanto la atención de los niños ya acogidos como la tarea más urgente: salir a buscarlos en la calle.

El problema de fondo es que la crisis no solo saturó la capacidad de acogida, sino que expuso una falla estructural en la detección temprana y en la protección de la infancia migrante no acompañada. Jennifer Zuppiroli, especialista en políticas públicas y migraciones de Save the Children, explicó a EFE que el primer paso es recorrer la ciudad, identificar a los menores, hacer una entrevista inicial y alertar sobre casos con urgencias médicas o vulnerabilidades extremas. Pero advirtió que hacen falta más medios para ese trabajo de calle y que hubo un retraso inicial, alimentado por la idea de que muchos niños regresarían solos a Marruecos. Esa espera, en la práctica, dejó a cientos de menores expuestos durante semanas.

Lo más inquietante es el perfil de esta oleada: según la organización, hay muchísimos niños menores de 12 años y alrededor de 700 niñas, una proporción inusual frente a otras crisis migratorias. Ese dato importa porque obliga a mirar más allá de la estadística: no se trata solo de un problema fronterizo, sino de una emergencia humanitaria y de protección infantil. Ceuta se convirtió en el punto donde chocan la presión migratoria, la falta de recursos y la burocracia europea y española. Y mientras las instituciones discuten procedimientos, hay menores que siguen durmiendo en la calle, invisibles para el sistema que debería protegerlos.

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