Andi alerta por globos con hidrógeno artesanal y pide frenar riesgos en Amor y Amistad
Imagen: El Tiempo (Colombia)
La Asociación Nacional de Empresarios de Colombia alertó por el uso de globos con hidrógeno artesanal durante las celebraciones del Día del Amor y la Amistad. La entidad advierte que la venta informal impide verificar el origen del gas y el estado de los recipientes, elevando el riesgo de explosiones y quemaduras.
La advertencia de la Andi llega en el peor momento posible: a las puertas del Día del Amor y la Amistad, una fecha en la que el uso de globos aerostáticos, decoraciones y espectáculos callejeros suele dispararse en Colombia. El llamado de la agremiación empresarial apunta a un riesgo que, aunque muchas veces pasa inadvertido por la apariencia festiva del producto, puede terminar en accidentes graves por explosiones, incendios y quemaduras, especialmente cuando el hidrógeno se comercializa de forma artesanal y sin controles visibles para el consumidor.
El punto central de la alerta es claro: la informalidad vuelve casi imposible verificar de dónde sale el gas y bajo qué condiciones se están usando los recipientes que lo contienen. Según la información difundida por El Tiempo (Colombia), la Andi insistió en que esa cadena de venta sin supervisión técnica deja al comprador expuesto a productos cuyo manejo, almacenamiento y transporte no ofrecen garantías mínimas de seguridad. En un servicio que suele contratarse por fuera de canales regulados, la ausencia de trazabilidad no solo impide conocer la calidad del material, sino también saber si los cilindros, válvulas y conexiones han recibido mantenimiento o si presentan fallas que podrían detonar una emergencia.
Este es un problema que va más allá de una celebración puntual. En Colombia, buena parte de los riesgos para el consumidor se concentran justamente en mercados informales donde el precio bajo y la disponibilidad inmediata pesan más que la seguridad. Y en fechas como Amor y Amistad, cuando aumenta la demanda de adornos, globos y servicios para eventos, también crece el margen para que proveedores improvisados ofrezcan soluciones rápidas sin cumplir estándares básicos. El antecedente debería servir de recordatorio: una actividad que parece decorativa puede convertirse en una amenaza real cuando depende de combustibles altamente inflamables y de operaciones sin supervisión. Para las autoridades locales y para quienes organizan eventos en casa, en barrios o en espacios públicos, el mensaje es simple pero urgente: la prevención no puede quedar por debajo del espectáculo.
La alerta de la Andi también pone sobre la mesa una discusión más amplia sobre el consumo en fechas especiales y la falta de control en servicios que se mueven en la economía informal. Cuando no hay trazabilidad, no hay forma de exigir responsabilidad con facilidad si ocurre un accidente. Y en un país donde las emergencias por quemaduras y siniestros domésticos siguen golpeando a familias de bajos ingresos, el costo de ignorar estas señales puede terminar pagándose con hospitalizaciones, daños materiales y, en el peor de los casos, pérdida de vidas. La celebración, entonces, no debería comprarse a costa de un riesgo evitable.

