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El bloqueo en el mar Rojo sacude el flujo mundial de petróleo y enciende alertas

Hace 2 horas

El tránsito de petróleo por los estrechos de Ormuz y Bab al Mandeb se desplomó hasta 34% en un solo día, según Kpler, en medio del bloqueo impulsado por los hutíes. La alerta es global: una interrupción prolongada podría afectar a una cuarta parte del crudo que se mueve por mar.

El golpe ya no es una advertencia lejana: el tránsito por los estrechos de Ormuz y Bab al Mandeb se desplomó hasta 34% en un solo día, de acuerdo con datos de Kpler, en una señal de que el conflicto en el mar Rojo y sus alrededores está empezando a tensionar uno de los nervios más sensibles del comercio energético mundial. La caída no solo refleja miedo entre navieras y aseguradoras; también confirma que la presión de los hutíes está alterando el flujo normal de petróleo que abastece a Asia, Europa y parte de América Latina.

El dato es relevante porque Ormuz y Bab al Mandeb no son pasos secundarios: concentran una porción decisiva del crudo que se transporta por mar. Según la información citada por Infobae Mundo, una interrupción prolongada de ambos corredores podría afectar hasta una cuarta parte del petróleo que circula por vía marítima en el planeta. En la práctica, eso se traduce en mayores costos de transporte, desvíos de rutas, primas de seguro más altas y, en cadena, presión sobre los precios internacionales de la energía. Cuando un barco decide rodear una zona de riesgo, no solo pierde tiempo; también encarece cada barril que lleva a bordo.

Lo que está ocurriendo en estos pasos estratégicos debe leerse en el contexto de una guerra de desgaste regional que ya no se limita a intercambios militares. Los hutíes han convertido el mar Rojo en un frente de presión con impacto económico global, y eso obliga a grandes petroleras, operadores logísticos y gobiernos a recalcular su exposición. Para Estados Unidos, el efecto no es menor: aunque el país haya reducido su dependencia directa del crudo importado, sigue siendo una potencia profundamente conectada al precio internacional de la energía. Si el petróleo sube, sube también el costo de transporte, de insumos y, en última instancia, de vida cotidiana para los consumidores.

En Colombia, el impacto tampoco sería anecdótico. Un repunte sostenido del petróleo puede mejorar ingresos por exportación en el corto plazo, pero también presiona el precio de combustibles, fertilizantes y bienes importados. Ese es el doble filo de cada shock geopolítico en el mercado energético: beneficia a unos sectores y castiga a otros, mientras deja a los hogares pagando la factura más visible. Por ahora, la señal que deja Kpler es clara: el mercado ya está reaccionando antes de que la interrupción sea total. Y en petróleo, como en casi todo lo estratégico, lo que asusta no es solo el bloqueo; es la posibilidad de que el bloqueo se normalice.

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