Colombia

Falso video sobre una fiesta de De la Espriella tras el sismo en Colombia fue desmentido

Hace 4 horas
Falso video sobre una fiesta de De la Espriella tras el sismo en Colombia fue desmentido

Imagen: EFE Verifica

Un video de una fiesta fue usado en redes para afirmar, falsamente, que mostraba al presidente colombiano Abelardo de la Espriella celebrando después del terremoto de magnitud 7,4 del 20 de agosto. La verificación de EFE demuestra que las imágenes no corresponden a ese momento.

Un video que circuló en redes sociales para acusar al presidente colombiano Abelardo de la Espriella de celebrar en una fiesta después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país el 20 de agosto fue desmentido por la verificación de EFE: las imágenes no fueron grabadas tras el sismo. La pieza audiovisual se difundió con una narrativa diseñada para generar indignación inmediata, pero no resiste una revisión mínima de contexto ni de cronología.

Según informó EFE Verifica, la afirmación que acompaña el video es falsa. No hay elementos que permitan sostener que el evento mostrado haya ocurrido después del terremoto ni que el mandatario estuviera participando en una celebración en medio de la emergencia. En otras palabras, el contenido fue reutilizado y resignificado en redes para instalar una denuncia sin respaldo, una práctica cada vez más común en momentos de crisis, cuando la velocidad de difusión suele imponerse sobre la comprobación.

Este tipo de montajes o descontextualizaciones tiene un efecto político y social importante: alimenta la desinformación en escenarios donde la ciudadanía está más vulnerable y busca respuestas rápidas. Un terremoto de esa magnitud no solo deja daños materiales y preocupación en la población, también abre la puerta a la circulación de contenidos manipulados que explotan la tensión emocional del momento. En Colombia, donde la conversación pública se mueve con enorme intensidad en plataformas digitales, una pieza falsa puede consolidar percepciones erradas en cuestión de minutos y erosionar aún más la confianza en las instituciones y en el debate público.

El caso también vuelve a poner sobre la mesa un problema estructural: la facilidad con la que un video antiguo, editado o simplemente sacado de contexto puede presentarse como prueba de un hecho grave. Para la gente de a pie, esto importa porque no se trata solo de una mentira aislada, sino de un patrón que distorsiona la discusión pública y hace más difícil distinguir entre una denuncia legítima y una manipulación. En escenarios de desastre, la información verificada no es un lujo: es parte de la respuesta que una sociedad necesita para no dejarse arrastrar por el ruido digital.

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