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Lula acorta distancia con Flávio Bolsonaro en la recta final en Brasil

Hace 2 horas

Brasil llega a la segunda vuelta presidencial con un duelo de alto voltaje entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Aunque el hijo de Jair Bolsonaro lideró la primera ronda con 47% de los votos, las encuestas más recientes apuntan a un repunte del mandatario.

Brasil entra en una segunda vuelta presidencial marcada por la polarización y por un giro que puede cambiar el rumbo político del país. Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, fue el candidato más votado en la primera ronda con 47% de los sufragios, pero la ventaja inicial no parece blindarlo: en los últimos días, las encuestas han mostrado una recuperación de Lula, que llega al balotaje con aire renovado y la posibilidad real de remontar.

El escenario es especialmente sensible porque la elección no solo definirá quién ocupará el Palacio de Planalto, sino también qué modelo de país tendrá Brasil en los próximos años. De acuerdo con la información disponible, la primera vuelta dejó a Bolsonaro con una base dura y muy movilizada, mientras que Lula ha ido consolidando apoyos en sectores que en un comienzo parecían inclinados a la abstención o al voto protestatario. Esa dinámica hace que la recta final sea menos predecible de lo que sugería el resultado inicial.

Lo que está en juego va más allá de una contienda personal entre dos figuras con apellidos de enorme peso político. Brasil sigue siendo la principal economía de América Latina y cualquier cambio en su presidencia impacta en el comercio regional, la relación con Estados Unidos y la agenda ambiental sobre la Amazonía. Para millones de brasileños, la definición del 25 de octubre será también un plebiscito sobre seguridad, empleo, inflación y la capacidad del Estado para responder a una sociedad profundamente dividida. En ese contexto, la tendencia al alza de Lula obliga a recalcular estrategias y confirma que, en elecciones cerradas, el impulso de última hora puede ser decisivo.

La segunda vuelta llega, además, con una lección conocida en la política brasileña: el voto en primera ronda no siempre anticipa el desenlace final. Si las encuestas mantienen la tendencia, el balotaje podría convertirse en una de las definiciones más disputadas de los últimos años. Y en un país donde cada elección presidencial redefine alianzas, tensiones institucionales y expectativas económicas, el resultado tendrá ecos mucho más allá de Brasil.

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