Netanyahu gana en Israel, pero la oposición supera en escaños

Imagen: clarin colombia
Las primeras proyecciones de las elecciones legislativas en Israel dan la ventaja a Benjamin Netanyahu, pero no le aseguran una mayoría para gobernar. El bloque opositor del centrista Gadi Eisenkot aparece por encima en escaños y podría complicar el regreso del ex primer ministro.
Benjamin Netanyahu quedó en primer lugar en las elecciones legislativas de Israel, pero los primeros conteos proyectan un escenario políticamente incómodo para el veterano líder: su bloque no alcanzaría por sí solo los votos necesarios para formar gobierno. Según informó clarin colombia, el ex primer ministro obtuvo entre 24 y 25 bancas, mientras que su coalición sumaría alrededor de 50 lugares en el Parlamento, lejos de una mayoría estable.
Las proyecciones difundidas por las cadenas israelíes 11, 12 y 13 muestran además que el llamado “bloque del cambio”, encabezado por el centrista Gadi Eisenkot, obtendría entre 52 y 53 escaños, una cifra que lo dejaría por encima del sector de Netanyahu en términos de representación parlamentaria. En un sistema tan fragmentado como el israelí, ese dato pesa más que el triunfo individual de un partido: lo determinante no es solo quién gana la elección, sino quién logra armar una coalición capaz de sostenerse en el poder.
Esa es precisamente la clave de esta jornada. Israel vuelve a quedar atrapado en su patrón político de los últimos años: una votación que no resuelve por sí sola la gobernabilidad y que obliga a negociaciones intensas, repartos de poder y alianzas de última hora. Netanyahu sigue siendo una figura dominante en la política israelí, pero los resultados parciales muestran que su capacidad para regresar a la oficina del primer ministro depende menos de su caudal electoral que de su habilidad para sumar apoyos entre fuerzas afines.
Lo que viene ahora será una carrera de números y vetos en la Knéset. Si el bloque opositor logra consolidar su ventaja, Netanyahu podría verse otra vez fuera del poder pese a encabezar la votación. Si, en cambio, consigue tejer una mayoría con partidos aliados, Israel volverá a girar hacia un gobierno de derecha. En cualquiera de los dos escenarios, el país entra en otra fase de negociación política con impacto directo sobre la estabilidad interna, la agenda de seguridad y la relación con una ciudadanía cansada de elecciones repetidas y parálisis institucional.




