Incautan en Cartagena más de tres toneladas de cocaína valoradas en USD 141 millones

Imagen: infobae colombia
La Infantería de Marina incautó en Cartagena más de tres toneladas de cocaína, un cargamento avaluado en 141 millones de dólares. El alijo, hallado en Punta Canoas, quedó bajo custodia judicial tras la verificación del CTI de la Fiscalía.
Un operativo nocturno de la Infantería de Marina en Punta Canoas, zona rural de Cartagena, terminó con la incautación de más de tres toneladas de cocaína distribuidas en 102 bultos, un golpe de alto impacto contra las redes del narcotráfico en el Caribe colombiano. Según informó Infobae Colombia, el cargamento está avaluado en 141 millones de dólares y quedó bajo custodia judicial luego de los análisis realizados por el CTI de la Fiscalía.
De acuerdo con la información conocida, el hallazgo se produjo durante patrullajes de control en una franja estratégica para el tráfico ilegal de drogas, donde las organizaciones criminales suelen aprovechar la salida marítima y la cercanía con rutas internacionales para mover cargamentos de gran escala. El material fue asegurado por los uniformados y posteriormente sometido a los procedimientos judiciales de rigor para su verificación e incorporación a la investigación.
La incautación confirma una vez más el papel de Cartagena y su entorno costero como un corredor sensible para el narcotráfico en Colombia. No se trata solo de una cifra llamativa: tres toneladas de cocaína equivalen a una operación logística compleja, con capacidad para sostener redes transnacionales que lavan dinero, corrompen estructuras locales y alimentan la violencia en los territorios. Cada cargamento de este tamaño representa pérdidas millonarias para esas organizaciones, pero también evidencia que el negocio sigue teniendo músculo y capacidad de adaptación.
El golpe, además, deja en evidencia la presión permanente que enfrentan las autoridades en la costa Caribe, una zona donde la combinación de geografía, puertos, corredores marítimos y presencia criminal convierte cualquier patrullaje en una operación de alto riesgo. Para las comunidades de Cartagena y sus corregimientos, este tipo de hallazgos no solo refleja una respuesta institucional, sino también la persistencia de una economía ilegal que sigue disputando territorio, rutas y silencios en una de las regiones más vigiladas del país.




