Francis Allison desafía a López Aliaga y mantiene acusaciones por corrupción

Imagen: infobae
Francis Allison volvió al centro de la disputa política en Lima y rechazó retractarse de sus acusaciones contra Rafael López Aliaga. El exaspirante de Avanza País dijo que llevará el choque a los tribunales y cuestionó al alcalde con dureza.
Francis Allison volvió a encender la confrontación política en Lima al negarse a retractarse de sus señalamientos sobre una presunta corrupción en la Municipalidad Metropolitana. El exaspirante de Avanza País desafió directamente a Rafael López Aliaga y dejó claro que no piensa ceder ante la exigencia del alcalde para que retire sus declaraciones.
Según informó Infobae, Allison respondió con un tono frontal y subió el nivel del choque al cuestionar la reacción de su rival político, a quien emplazó a resolver el conflicto en los tribunales. La disputa gira en torno a afirmaciones sobre supuestas irregularidades en la gestión municipal, un terreno especialmente sensible en la capital peruana, donde cualquier denuncia de corrupción impacta de inmediato en la credibilidad de las autoridades y en el debate público sobre el manejo de la ciudad.
El episodio no es menor porque expone otra vez la fragilidad del clima político limeño, marcado por enfrentamientos personales, acusaciones cruzadas y una polarización que suele desplazar la discusión de fondo: cómo se administra una de las ciudades más grandes y complejas de América Latina. Para López Aliaga, la controversia supone un nuevo frente de desgaste en medio de la presión por sostener su imagen de gestor; para Allison, la apuesta es convertir el choque en una batalla pública y legal que le permita sostener sus denuncias sin recular. En un contexto donde la desconfianza hacia las autoridades es alta, este tipo de cruces no solo alimenta el ruido político: también profundiza la sensación de que la pelea por Lima se libra tanto en los despachos como en los tribunales.
A medida que el intercambio escala, el caso puede terminar obligando a ambas partes a probar sus dichos fuera del terreno de la confrontación mediática. Si eso ocurre, la discusión dejará de ser solo un pulso verbal y pasará a medir algo más serio: la capacidad de sostener acusaciones de corrupción con evidencia, en una ciudad donde la política local rara vez ofrece tregua.




