Foto falsa de la Selección Colombia apoyando a De la Espriella fue creada con IA
Imagen: El Tiempo - Política
Una foto falsa de jugadores de la Selección Colombia supuestamente apoyando a Abelardo de la Espriella se movió con fuerza en redes tras la primera vuelta presidencial. El material fue fabricado con inteligencia artificial y volvió a exponer cómo la desinformación se cuela en la política con apariencia de evidencia.
Una imagen que empezó a circular con fuerza en redes sociales, y que mostraba a futbolistas de la Selección Colombia haciendo un gesto de respaldo a Abelardo de la Espriella, resultó ser un montaje hecho con inteligencia artificial. La foto se viralizó después de la primera vuelta presidencial y fue compartida cientos de veces, justo en un momento en el que cualquier pieza visual con apariencia “real” puede influir más que un comunicado o un debate. Lo inquietante no es solo la falsedad del contenido, sino la facilidad con la que logró presentarse como si fuera una prueba política contundente.
De acuerdo con la verificación citada por El Tiempo - Política, la imagen no corresponde a ningún acto auténtico, ni a una expresión pública de apoyo por parte de los jugadores de la tricolor. La composición revela señales propias de contenido generado artificialmente, una práctica que se ha vuelto cada vez más común en campañas, discusiones electorales y ataques reputacionales. En este caso, la fotografía aprovechó dos símbolos de alta carga emocional para el público colombiano: la Selección y una figura política polarizante. Esa combinación explica por qué el contenido se movió tan rápido y por qué muchos usuarios la compartieron antes de confirmar su autenticidad.
El episodio importa porque revela el nuevo terreno de juego de la política contemporánea: ya no basta con desmentir un trino o corregir una cifra, ahora también hay que desmontar imágenes creadas para parecer pruebas irrefutables. En campañas electorales, este tipo de piezas puede alimentar narrativas de adhesión falsa, desprestigio o manipulación de masas, y termina erosionando algo más profundo que una conversación puntual: la confianza pública en lo que se ve en pantalla. En Colombia, donde la polarización ya hace difícil distinguir entre opinión y propaganda, la inteligencia artificial se convirtió en un atajo peligroso para fabricar credibilidad a bajo costo.
Lo que deja este caso es una advertencia para el electorado y para los medios: la viralidad ya no es sinónimo de verdad, y una foto convincente puede ser tan engañosa como una noticia inventada. El problema no se limita a una pieza aislada sobre Abelardo de la Espriella; apunta a un ecosistema en el que la manipulación visual puede circular más rápido que la verificación. Para el ciudadano común, eso significa navegar un entorno donde cada imagen política debe mirarse con sospecha, porque en tiempos de IA la evidencia también puede ser un fraude.




