Estados Unidos

China arremete contra embajador de EE. UU. en Panamá por disputa ligada a Taiwán

Hace 1 hora

La Embajada de China en Panamá respondió con dureza a los comentarios del embajador estadounidense Kevin Marino Cabrera sobre los vínculos entre legisladores panameños y Taiwán. Pekín acusó a Washington de actuar con prejuicio e ignorancia en una nueva escalada diplomática por la isla.

La tensión diplomática entre China, Estados Unidos y Panamá volvió a subir de tono después de que la Embajada de China en el país centroamericano lanzara una crítica frontal contra el embajador estadounidense Kevin Marino Cabrera por sus comentarios sobre Taiwán. Sin mencionarlo de forma explícita, la misión china lo acusó de hablar desde la “ignorancia” y los “prejuicios” tras cuestionar la postura de Beijing frente a contactos entre legisladores panameños y autoridades de Taipéi, según informó Infobae Estados Unidos. El episodio, aunque aparentemente puntual, revela un pulso mucho más amplio por la influencia política en una región donde Washington y Pekín compiten cada vez con menos disimulo.

De acuerdo con la información divulgada, la reacción de la sede diplomática china llegó a través de una publicación en X, donde defendió la posición de Beijing y rechazó cualquier insinuación de que Panamá deba abrir espacio político a Taiwán. El malestar de China se produjo luego de que Cabrera cuestionara la lectura que hace Pekín de esos acercamientos legislativos, en medio de una discusión sensible sobre a quién reconoce y con quién conversa la dirigencia panameña. En el fondo, lo que está en juego no es solo una disputa protocolaria: es la guerra silenciosa por la legitimidad internacional de Taiwán, un tema que China considera una línea roja y que Estados Unidos sigue usando como punto de presión en su rivalidad estratégica con Beijing.

Este intercambio no sorprende, pero sí confirma que Panamá se ha convertido en un escenario simbólicamente importante para ambas potencias. El país canalero rompió relaciones con Taiwán en 2017 y estableció vínculos diplomáticos con China, una decisión que abrió la puerta a inversiones, comercio y una relación más estrecha con Beijing, aunque también sembró sospechas sobre la dependencia política y económica que podía generar. Desde entonces, cada gesto, visita o declaración vinculada a Taiwán se interpreta como una señal geopolítica. Para Washington, el asunto encaja en su estrategia de contener la expansión china en América Latina; para Beijing, cualquier contacto con Taipéi desafía el principio de una sola China, que considera innegociable. En ese cruce, Panamá queda atrapado entre presiones externas y márgenes de maniobra cada vez más estrechos.

Lo relevante de este episodio no es solo el choque verbal, sino el mensaje que deja hacia adentro y hacia afuera: la disputa por Taiwán ya no se libra únicamente en el estrecho asiático, sino también en cancillerías, parlamentos y redes sociales de países latinoamericanos. Para Panamá, el costo puede ser alto si esta pelea escala y empieza a contaminar su agenda comercial y diplomática. Para la región, es una advertencia clara de que América Latina seguirá siendo un terreno de competencia entre potencias, donde cada declaración tiene lectura estratégica y cada silencio también cuenta.

Noticias relacionadas