Ceuta adelanta la filiación de migrantes en el futuro CATE del Tarajal
Ceuta activó la filiación de migrantes en la zona administrativa del futuro CATE del Tarajal, aunque la obra sigue en acondicionamiento. La medida busca acelerar identificaciones y aliviar la presión tras la llegada masiva de finales de julio.
Ceuta ha empezado a usar de forma parcial el futuro Centro de Atención Temporal de Extranjeros del Tarajal para tomar huellas y completar la filiación de migrantes, aun cuando la instalación todavía no está terminada. La decisión permite sumar un segundo punto de identificación en la ciudad y acelera una tarea que las autoridades consideran urgente tras la llegada masiva de finales de julio, que dejó a centenares de personas dispersas por distintos espacios de Ceuta.
De acuerdo con fuentes de la Delegación del Gobierno citadas por EFE, la zona reservada a la Policía Nacional ya está acondicionada para realizar las reseñas policiales, mientras las mismas diligencias siguen haciéndose también en la Jefatura Superior de Policía. El movimiento no es menor: en la práctica, adelanta parte del funcionamiento del CATE antes de que la obra esté completamente lista y evita que la labor policial quede atada al ritmo de unas reformas que aún siguen en marcha. La prioridad inmediata es clara: identificar cuanto antes a quienes permanecen en la ciudad y ordenar su derivación posterior.
El contexto explica la urgencia. Ceuta sigue absorbiendo los efectos de aquella entrada multitudinaria que desbordó durante días la capacidad de respuesta institucional y dejó a muchas personas migrantes en una especie de limbo administrativo y humanitario. El CATE del Tarajal, según la planificación oficial, no será solo un espacio para filiación: también concentrará triaje, atención sanitaria y humanitaria, y la aplicación de los procedimientos previstos en el Pacto Europeo de Migración y Asilo. Es decir, funcionará como una pieza de tránsito para decidir en un máximo de 72 horas qué ocurre con cada caso. En un territorio fronterizo como Ceuta, esa ventana de tiempo es decisiva porque separa la improvisación de un control migratorio más ordenado.
La Delegación del Gobierno mantiene la meta de que el centro esté plenamente operativo antes de que termine agosto, pero la apertura anticipada de la zona policial ya deja ver el sentido político y operativo de la decisión: descongestionar la ciudad y cerrar cuanto antes el episodio más visible de la crisis migratoria de las últimas semanas. Para la administración, se trata de ganar tiempo y capacidad; para los migrantes, de salir del callejón administrativo en el que quedaron atrapados tras la avalancha. Y para Ceuta, de recuperar algo de normalidad en una frontera donde cada retraso se traduce en más presión sobre calles, servicios y convivencia.



