Cali bajo control militar tras el sismo de 7,4: 1.000 soldados patrullan 40 puntos críticos
Imagen: El Tiempo (Colombia)
Cali amaneció con 1.000 militares en las calles tras el terremoto de 7,4 que golpeó la ciudad y dejó 40 puntos críticos bajo control castrense. La medida busca contener riesgos y acelerar la respuesta en una capital del Valle todavía en modo emergencia.
La presencia de 1.000 hombres del Ejército en Cali marca uno de los primeros efectos visibles del terremoto de 7,4 que sacudió la ciudad y activó un despliegue extraordinario de seguridad y control en al menos 40 puntos afectados. A la capital del Valle llegaron además 400 soldados adicionales, en una decisión coordinada entre el presidente Abelardo De La Espriella y el alcalde Alejandro Eder, según informó El Tiempo (Colombia), en un intento por blindar las zonas más golpeadas mientras avanzan las labores de evaluación y atención a la emergencia.
El refuerzo militar no es un gesto menor: en ciudades como Cali, donde una crisis natural rápidamente se cruza con problemas de orden público, saqueos, movilidad y protección de infraestructura crítica, la militarización suele ser la forma más rápida de ganar control territorial cuando los cuerpos civiles quedan sobrepasados. De acuerdo con la información divulgada por la fuente, los uniformados fueron desplegados en los sectores más comprometidos por el sismo, donde hay daños en viviendas, vías y servicios, además de un clima de incertidumbre entre los habitantes que todavía no dimensionan el alcance real de la emergencia.
Este movimiento pone en evidencia algo más profundo: en Colombia, frente a desastres de gran magnitud, la respuesta institucional suele descansar sobre la lógica de seguridad antes que sobre una capacidad robusta de prevención y atención civil. Que Cali tenga hoy 40 puntos militarizados habla tanto de la gravedad del terremoto como de las limitaciones del Estado para desplegar, en cuestión de horas, una operación integral de albergue, salud, logística y reconstrucción. Para la gente de a pie, esto significa ver soldados en la calle antes que soluciones definitivas; presencia que puede disuadir desórdenes, pero que no sustituye la necesidad de restablecer servicios, evaluar daños estructurales y garantizar que los barrios no queden abandonados a su suerte.
Lo que ocurra en las próximas horas será decisivo. Si la coordinación entre Presidencia, Alcaldía y Fuerza Pública logra contener el riesgo inmediato y abrir paso a la atención humanitaria, Cali podría evitar que la emergencia derive en una crisis mayor. Pero si el despliegue militar se convierte en la principal respuesta visible sin una estrategia clara de recuperación, la ciudad enfrentará no solo los estragos del temblor, sino también el desgaste de una institucionalidad que sigue reaccionando tarde frente a los desastres.

