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Crece en Israel la alarma por el acercamiento entre EE.UU. e Irán

Hace 4 horas

Israel ve con alarma el incipiente entendimiento entre Washington y Teherán: el consenso interno es que no resuelve la amenaza iraní. La crítica atraviesa a la política israelí y vuelve a abrir el debate sobre seguridad, disuasión y confianza en EE.UU.

En Israel se está consolidando un raro consenso: el incipiente acuerdo que impulsa Estados Unidos con Irán no despeja, sino que prolonga, las principales amenazas que Jerusalén considera urgentes para su seguridad. Según informó Clarín Colombia, voces de todo el espectro político israelí han coincidido en que el entendimiento deja intactas las dudas de fondo sobre el programa iraní y sobre la capacidad real de Teherán para actuar como potencia desestabilizadora en la región.

El malestar no se limita a un sector ideológico ni a la disputa cotidiana entre gobierno y oposición. En la práctica, la crítica gira en torno a una misma preocupación: que cualquier pacto parcial, o demasiado flexible, termine ofreciendo alivio diplomático y económico a Irán sin imponer límites verificables y duraderos sobre sus capacidades más sensibles. En Israel, el debate no se lee como una discusión técnica de política exterior, sino como una cuestión de supervivencia estratégica. La sospecha compartida es que un acuerdo que no aborde con firmeza el programa nuclear, el desarrollo de misiles y la red de aliados armados de Teherán en la región podría terminar normalizando un riesgo que Israel considera inaceptable.

Ese descontento tiene raíces profundas. Desde hace años, Israel ha mirado con desconfianza cualquier negociación entre Washington y Teherán, especialmente después de la experiencia del acuerdo nuclear de 2015, que para el establishment israelí dejó demasiadas puertas abiertas y demasiados plazos de vencimiento. La retirada estadounidense de ese pacto, años después, no resolvió el problema de fondo: Irán siguió acumulando capacidad de presión en varios frentes, mientras la región se acostumbraba a vivir entre rondas de negociación, amenazas cruzadas y escaladas puntuales. Por eso, cada nuevo intento de acercamiento vuelve a activar una alarma conocida en Israel: la sensación de que se está negociando una pausa, no una solución.

Lo que está en juego va más allá de la relación bilateral entre Washington y Teherán. Un acuerdo percibido como insuficiente puede tensar otra vez la relación entre Israel y Estados Unidos, alimentar la desconfianza dentro del propio aparato israelí de seguridad y empujar a sectores políticos a endurecer su discurso en plena etapa de incertidumbre regional. Para la población israelí, el debate se traduce en una expectativa muy concreta: si el acuerdo no modifica de verdad el cálculo de Irán, el país seguirá viviendo bajo una lógica de alerta permanente. Y esa es, precisamente, la lectura que hoy se impone en buena parte de Israel: que el problema no es solo firmar un papel, sino decidir si se está reduciendo un peligro o administrándolo para más adelante.

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