Milei acelera su reforma del Banco Central y la presenta como un giro de fondo

Imagen: infobae
Javier Milei expuso ante legisladores de La Libertad Avanza los lineamientos de la reforma del Banco Central que impulsa su Gobierno. La iniciativa apunta a borrar funciones heredadas de la etapa kirchnerista y concentrar al organismo en la defensa del valor de la moneda.
Javier Milei volvió a poner al Banco Central en el centro de su cruzada económica y política: esta vez, no solo con críticas al pasado kirchnerista, sino con el detalle de una reforma que busca reescribir la carta orgánica del organismo para dejarlo casi con una sola misión, cuidar el valor de la moneda. El Presidente expuso el plan este martes ante diputados y senadores de La Libertad Avanza en la Casa Rosada, en una reunión que mezcló pedagogía económica, alineamiento interno y un mensaje claro hacia adentro del oficialismo: la batalla por el diseño institucional del Central sigue siendo una prioridad.
Según informó infobae, Milei dedicó buena parte del encuentro en el Salón Héroes de Malvinas a explicar el proyecto que viene trabajando junto con el titular del Banco Central, Santiago Bausili, y los ministros Luis Caputo y Federico Sturzenegger. Usó una pizarra blanca para desglosar los cambios que pretende introducir y luego respondió preguntas de los legisladores presentes. Al término de la reunión, el senador Agustín Monteverde resumió que la iniciativa apunta a volver al esquema original del organismo, eliminando la “multiplicidad de misiones” incorporadas en la reforma de 2012 durante la gestión de Mercedes Marcó del Pont. En la misma línea, el diputado Damián Arabia sostuvo que el objetivo es revertir lo que considera una etapa en la que el Banco Central terminó al servicio del financiamiento del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
Más allá de la retórica, el movimiento tiene una carga política y económica de fondo: Milei no solo quiere domesticar al Banco Central, quiere redefinirlo como pieza central de su programa antiinflacionario. Eso importa porque el oficialismo busca blindar institucionalmente una narrativa que ya viene desplegando desde la campaña: el problema argentino no es solo el gasto público o el déficit, sino también la forma en que el Estado usa sus herramientas monetarias. En ese marco, la reforma aparece como una pieza más de un paquete legislativo más amplio, que incluiría cambios al Régimen de Inocencia Fiscal, una reforma para regular el mercado de seguros y la llamada nacionalización del “shutdown”, entre otros proyectos que el Ejecutivo planea enviar al Congreso. La apuesta es ambiciosa y arriesgada a la vez: si consigue avanzar, Milei consolidará una de las transformaciones institucionales más profundas de los últimos años; si tropieza, quedará expuesto el límite entre el impulso reformista y la realidad parlamentaria.
La reunión también dejó señales políticas internas. Karina Milei tomó la palabra al final para agradecer la presencia de los legisladores, en un acto rodeado por figuras clave de la estructura de poder libertaria: Diego Santilli, Ignacio Devitt, Fabián Fernández y Martín Menem. Patricia Bullrich, jefa de bloque en el Senado, se fue sin hablar con la prensa, mientras el clima informal del encuentro estuvo atravesado incluso por comentarios sobre el próximo cruce mundialista de la Selección Argentina frente a Inglaterra. Pero debajo de ese tono distendido se movía algo más serio: el Gobierno está ensayando cómo transformar una cruzada ideológica en arquitectura legal. Y en Argentina, donde la inflación y la desconfianza en la moneda pesan sobre la vida cotidiana de millones, tocar el Banco Central no es un gesto técnico: es una declaración de poder.



