Colombia

Tren de Cercanías del Valle del Cauca entraría en fase decisiva en noviembre

Hace 3 horas

El Tren de Cercanías del Valle del Cauca podría destrabarse en noviembre, según anunció la gobernadora Dilian Francisca Toro tras afirmar que el Gobierno Nacional daría luz verde al proyecto. Además, la mandataria dijo que en enero de 2027 se abriría la licitación del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón.

El Tren de Cercanías del Valle del Cauca, uno de los proyectos de movilidad más esperados de la región, podría quedar finalmente encaminado en noviembre, luego de que la gobernadora Dilian Francisca Toro anunciara que el Gobierno Nacional daría la señal definitiva para destrabarlo. El anuncio reaviva una obra que lleva años atrapada entre trámites, discusiones técnicas y tensiones políticas, mientras Cali y varios municipios vecinos siguen dependiendo de una red vial cada vez más congestionada.

Toro también informó que en enero de 2027 se abriría la licitación para el aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, una infraestructura clave para la conectividad aérea del suroccidente colombiano. La gobernadora presentó ambas definiciones como parte de una agenda de proyectos estratégicos para el departamento, con impacto no solo en transporte, sino también en competitividad, inversión y empleo. En la práctica, se trata de dos frentes que pueden reordenar la relación del Valle con el resto del país si realmente avanzan en los plazos anunciados.

La importancia del Tren de Cercanías va más allá de la promesa de un sistema moderno de transporte: representa una apuesta por aliviar la presión sobre las vías urbanas y metropolitanas, mejorar los tiempos de viaje y ofrecer una alternativa de movilidad para miles de personas que hoy se mueven entre Cali, Jamundí, Palmira, Yumbo y otros corredores de alto flujo. Pero también es un proyecto políticamente delicado, porque su ejecución depende de la coordinación entre Nación, gobernación y alcaldías, una ecuación que en Colombia suele trabarse más de lo que avanza. Por eso el anuncio de noviembre será clave: si esa luz verde se concreta, no solo se destrabaría un expediente técnico, sino una discusión de fondo sobre cómo se financian y priorizan las grandes obras regionales.

En paralelo, la referencia a la licitación del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón apunta a otra necesidad urgente: modernizar una terminal que mueve buena parte del tráfico aéreo del suroccidente y que resulta estratégica para turismo, negocios y carga. Si ambas promesas se materializan, el Valle del Cauca podría entrar en una fase de infraestructura decisiva. Si no, quedarán como una nueva fecha en el calendario de obras aplazadas que tantos gobiernos regionales han prometido y tan pocos han resuelto.

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