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Netanyahu impulsa un Gobierno de derechas tras la victoria del Likud

Hace 2 horas
Netanyahu impulsa un Gobierno de derechas tras la victoria del Likud

Imagen: El País

Benjamin Netanyahu celebró la victoria del Likud en las elecciones israelíes y aprovechó para llamar a un Gobierno “de derechas fuerte”. En paralelo, elevó el tono contra Irán y advirtió sobre cualquier pacto con partidos árabes.

Benjamin Netanyahu salió este martes a marcar el terreno político tras la victoria de su partido, el Likud, que según los sondeos actualizados obtuvo 27 escaños. El primer ministro pidió la formación de un Gobierno “de derechas fuerte” y lanzó una advertencia frontal contra cualquier entendimiento con partidos árabes, en un mensaje que busca ordenar desde ya las negociaciones para el próximo Ejecutivo israelí.

Más allá del resultado electoral, Netanyahu convirtió su intervención en una declaración de intenciones. De acuerdo con la información difundida por El País, el mandatario insistió en que Israel atraviesa una “oportunidad histórica” para “eliminar para siempre” el régimen de Irán, una meta que presentó como posible en coordinación con Estados Unidos. Con ese planteamiento, el líder conservador no solo celebra la ventaja de su bloque, sino que también reubica la campaña en el terreno de la seguridad regional, donde suele moverse con mayor comodidad.

El mensaje tiene lectura interna y externa. En el plano doméstico, Netanyahu busca cerrar filas con la derecha israelí y dificultar cualquier alternativa de gobierno que dependa de fuerzas árabes o de alianzas más amplias y pragmáticas. En el plano regional, su advertencia sobre Irán vuelve a poner en primer plano una de las grandes líneas de tensión de la política de Israel: la confrontación con Teherán, que atraviesa tanto la agenda militar como la diplomática. Para Washington, además, el llamado a una acción conjunta recuerda que, pese a los cambios de liderazgo en ambos países, la relación entre Israel y Estados Unidos sigue siendo decisiva en la ecuación de seguridad de Oriente Medio.

La clave ahora no es solo cuántos escaños consiguió el Likud, sino qué coalición puede armar Netanyahu con ese resultado. Si logra reunir una mayoría sólida con fuerzas afines, el nuevo gobierno podría endurecer aún más su posición frente a los palestinos y escalar su discurso contra Irán. Si, por el contrario, las negociaciones se empantanan, la victoria del Likud podría traducirse en otra etapa de parálisis política en Israel, un país que lleva años atrapado entre elecciones recurrentes, bloques irreconciliables y una sociedad cada vez más polarizada.

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