Alaska, Hawaii y Vermont lideran el riesgo de paquetes perdidos o robados en EE. UU.
Imagen: infobae estados unidos
Alaska, Hawaii y Vermont encabezan en 2026 el ranking de estados donde más crecen las búsquedas sobre paquetes robados o perdidos, según un informe de AutoDS basado en julio. El dato expone una ansiedad logística que ya no es marginal en EE. UU., sino parte del costo cotidiano de comprar por internet.
Un informe de AutoDS correspondiente a julio colocó a Alaska, Hawaii y Vermont entre los estados donde más se dispara el interés en internet por correspondencia extraviada o sustraída, al ajustar la medición por cada 100.000 habitantes. El hallazgo no significa necesariamente que allí ocurra más robo físico de paquetes que en el resto del país, pero sí refleja con claridad dónde el problema genera más preocupación, más búsquedas y, por extensión, más fricción en la experiencia de compra online.
La lectura del dato es importante porque el comercio electrónico ya no depende solo de la velocidad de entrega, sino de la confianza en la última milla, ese tramo final en el que el paquete pasa a ser vulnerables a pérdidas, errores de logística o robo en la puerta de casa. En estados con baja densidad poblacional, dispersión geográfica o condiciones climáticas más complejas, como Alaska y Hawaii, la entrega puede volverse más costosa, más lenta y más expuesta a incidencias. Vermont, por su parte, aparece en ese ranking como una señal de que no solo el volumen de compras importa, sino también la percepción de riesgo entre consumidores que viven en zonas donde el servicio de distribución puede ser menos robusto o más irregular.
Este tipo de informes hay que leerlos con cuidado: miden búsquedas, no denuncias, y por eso capturan tanto la magnitud real del problema como la angustia de quienes creen haber perdido un envío. Pero incluso con esa salvedad, el indicador tiene peso. En Estados Unidos, donde comprar desde el celular es una rutina para millones de familias, cada paquete perdido puede convertirse en una cadena de costos ocultos: tiempo invertido, reclamos, devoluciones, seguros, reenvíos y desconfianza. Para consumidores de ingresos ajustados, el impacto es mayor, porque un pedido mal entregado no siempre es una molestia menor; a veces es dinero que no se recupera con rapidez.
La tendencia también pone presión sobre comercios, transportadoras y plataformas de venta para reforzar soluciones básicas que siguen siendo más efectivas que cualquier promesa tecnológica: verificación de entrega, seguimiento más preciso, opciones de retiro en puntos seguros, cajas sin marcas visibles y alertas inmediatas al comprador. En un país donde el paquete dejó de ser un lujo para convertirse en una extensión del hogar, el ranking de AutoDS funciona como un recordatorio incómodo: la confianza en la logística es ya parte del costo de vida, y cuando falla, el problema no es solo comercial, sino doméstico y cotidiano.




