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Ucrania golpea la retaguardia rusa con drones y deja al menos 8 muertos

Hace 5 horas

Ucrania lanzó un ataque masivo con drones contra dos grandes centros logísticos en Rusia, en una ofensiva que dejó al menos ocho muertos y decenas de heridos. Moscú lo calificó de “acto terrorista”, mientras Kiev lo presentó como respuesta directa a los bombardeos rusos.

Ucrania llevó la guerra al corazón logístico de Rusia con un ataque coordinado de cientos de drones contra dos enormes centros de distribución en Moscú y Tambov, un golpe que dejó al menos ocho muertos y decenas de heridos, según informó clarin colombia. Los blancos, de acuerdo con la versión difundida por las autoridades rusas, eran almacenes desde donde se despachan piezas y componentes vinculados al ensamblaje de drones utilizados por el ejército ruso. El impacto no solo fue militar: volvió a exhibir la fragilidad de la retaguardia rusa en un conflicto que cada vez depende más de la tecnología, la producción industrial y la capacidad de sostener cadenas de suministro bajo presión.

Moscú reaccionó con dureza y denunció la ofensiva como un “acto terrorista”, en una línea discursiva que suele usar para describir ataques que golpean infraestructura sensible o zonas urbanas fuera del frente de combate. Del lado ucraniano, el presidente Volodímir Zelenski defendió la operación como una respuesta a los bombardeos rusos sobre territorio ucraniano, en una lógica de represalia que ya se ha vuelto parte central de esta guerra de desgaste. La elección de los objetivos no es menor: no se trata solo de causar daño, sino de interrumpir el flujo de piezas, insumos y equipos que alimentan la maquinaria militar rusa, una estrategia que apunta a reducir la capacidad ofensiva de Moscú sin depender exclusivamente de choques directos en el campo de batalla.

Este episodio confirma que la guerra entre Rusia y Ucrania ha entrado en una fase donde la profundidad estratégica importa tanto como las líneas del frente. Los ataques con drones han transformado el conflicto en una disputa de alcance continental, capaz de tocar centros industriales, corredores logísticos y ciudades alejadas de la frontera. Para Rusia, el mensaje es incómodo: sus instalaciones críticas ya no están fuera de alcance. Para Ucrania, el costo también es alto, porque cada operación de este tipo eleva el riesgo de una escalada aún mayor y refuerza la narrativa del Kremlin sobre la supuesta amenaza interna y externa que enfrenta. En términos políticos, el episodio presiona a ambos gobiernos: a Moscú, para demostrar que puede proteger su territorio; a Kiev, para sostener ante sus aliados que sigue golpeando objetivos militares con capacidad real de alterar el curso de la guerra.

Más allá del balance inmediato de muertos y heridos, lo ocurrido en Moscú y Tambov deja una señal clara: la guerra ya no se mide solo por kilómetros conquistados o perdidos, sino por la capacidad de cada bando para desarmar al otro desde atrás. Y en esa lógica, los drones se han convertido en una de las armas más baratas, más visibles y más decisivas de esta etapa del conflicto.

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