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ONU arranca entre guerras y tensiones: Trump, Lula, Macron y Zelensky marcan la agenda

Hace 6 horas

La Asamblea General de la ONU arrancó con un llamado de António Guterres a frenar la escalada global, en una jornada dominada por los discursos de Donald Trump, Emmanuel Macron, Lula da Silva y Volodímir Zelensky. El foro quedó marcado por la guerra, la tensión con Irán y la pulseada por el orden internacional.

La Asamblea General de Naciones Unidas abrió su jornada inicial con una señal clara: el sistema internacional llega a Nueva York atravesado por conflictos, desconfianza y una disputa abierta por el liderazgo global. El secretario general António Guterres fue el encargado de inaugurar las intervenciones de este ciclo diplomático, en un escenario donde las miradas estuvieron puestas sobre figuras de peso político como Donald Trump, Emmanuel Macron, Luiz Inácio Lula da Silva y Volodímir Zelensky, además de ministros y representantes de decenas de países que aprovecharon el foro para medir posiciones en un tablero cada vez más fracturado.

La presencia de estos líderes no es un dato menor. Según informó infobae mundo, la jornada reunió discursos que reflejan algunas de las principales tensiones del momento: la guerra en Ucrania, la relación de Occidente con Rusia, el pulso de las economías emergentes y la crisis en Medio Oriente. En ese contexto, Trump volvió a ocupar el centro de la conversación con un tono desafiante que ya es parte de su marca política, mientras Macron y Lula buscaban proyectar mensajes de peso propio ante una audiencia global que ya no escucha únicamente a Washington. Zelensky, por su parte, llegó a la tribuna de la ONU con la urgencia de quien necesita sostener apoyo militar, político y financiero en medio de una guerra prolongada que sigue redefiniendo la seguridad europea.

Lo que ocurre en estas sesiones importa mucho más allá de la ceremonia diplomática. La ONU sigue siendo, pese a sus limitaciones, el espacio donde se exhiben las fracturas del orden mundial y donde cada potencia intenta fijar relato y agenda. Que Guterres haya abierto la jornada con un llamado al diálogo y a la contención confirma que el organismo intenta resistir en medio de una época en la que pesan más las amenazas, las sanciones y las demostraciones de fuerza que los consensos. En el caso de Estados Unidos, el regreso de Trump al centro de la escena internacional vuelve a instalar una pregunta incómoda para sus aliados: si su política exterior se orientará al acuerdo, a la presión o a una lógica de confrontación directa. Para América Latina, y en especial para países como Colombia, estas definiciones no son abstractas: terminan impactando en comercio, migración, seguridad, precios de energía y en la forma en que Washington organiza sus prioridades globales.

El inicio de la Asamblea General deja, entonces, una postal precisa del momento geopolítico: un mundo con demasiados frentes abiertos y con líderes que, en lugar de cerrar heridas, llegan a Nueva York a marcar territorio. La ONU funciona como termómetro de esa tensión. Y lo que allí se dice, aunque muchas veces parezca retórica diplomática, termina anticipando movimientos que se sienten lejos del salón de sesiones, en los mercados, en las fronteras y en la vida cotidiana de millones de personas.

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