Política

MOE destaca una jornada electoral sólida y refuerza la confianza en las instituciones

Hace 1 hora

La directora de la MOE, Alejandra Barrios, destacó que la última jornada electoral dejó una señal política importante: Colombia logró sostener su proceso democrático con orden, confianza y capacidad institucional. El reconocimiento recayó especialmente en la Registraduría y la Fuerza Pública.

La evaluación que hizo Alejandra Barrios, directora de la Misión de Observación Electoral (MOE), deja una lectura que vale más por su peso institucional que por el tono celebratorio: en medio de un país acostumbrado a desconfiar de sus procesos, la jornada electoral reciente mostró capacidad de respuesta, coordinación y control. Según la entrevista publicada por El Tiempo - Política, Barrios subrayó que el país exhibió una madurez democrática poco común en una región donde las elecciones suelen quedar atrapadas entre la polarización, la incertidumbre y la desconfianza en los árbitros electorales. Su mensaje, en esencia, es que el sistema resistió la presión y lo hizo con solvencia.

La dirigente de la MOE puso el foco en dos actores clave que rara vez reciben reconocimiento cuando todo sale bien: la Registraduría y la Fuerza Pública. En el caso de la Registraduría, el énfasis está en la organización logística, la trazabilidad del proceso, la entrega de resultados y la capacidad de responder a las exigencias de una votación sin sobresaltos mayores. En cuanto a la Fuerza Pública, Barrios valoró su papel para garantizar seguridad en los puntos de votación y permitir que la ciudadanía ejerciera su derecho sin que el temor o las tensiones territoriales terminaran imponiéndose. Esa combinación es la que, a juicio de la MOE, ayudó a que la jornada no derivara en una crisis de orden público ni en un cuestionamiento masivo a la legitimidad de las elecciones.

Pero el punto de fondo no es solamente que una elección haya transcurrido sin grandes escándalos. Lo verdaderamente importante es lo que eso dice sobre el estado de las instituciones colombianas. En un país donde la política suele medirse por el ruido de la confrontación y no por la solidez de sus reglas, una jornada electoral tranquila refuerza la idea de que el sistema todavía tiene capacidad para procesar diferencias sin romperse. Eso importa porque la democracia no se sostiene solo con votos, sino con confianza: confianza en que el conteo será transparente, en que la seguridad no será un privilegio y en que el Estado puede llegar a todos los territorios. Cuando esa confianza se erosiona, se abre la puerta a la abstención, al cinismo y a la captura del poder por quienes apuestan al desorden.

El mensaje de Barrios también sirve como advertencia. Si Colombia logró pasar una prueba, eso no significa que el problema esté resuelto. La fortaleza institucional se mide en cada nueva elección, en cada zona donde persisten riesgos y en cada intento por debilitar la credibilidad del sistema. Por eso el reconocimiento a la Registraduría y a la Fuerza Pública no debe leerse como un cierre complaciente, sino como una señal de lo que funciona y de lo que hay que cuidar. En un país donde la democracia ha sido tantas veces puesta a prueba, que la jornada haya salido bien es una buena noticia; que eso se convierta en norma es el verdadero desafío.

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