Es legal que un votante reciba ayuda de un traductor en EE. UU

Imagen: EFE Verifica
Es falso que sea ilegal que un votante reciba ayuda de un traductor en Estados Unidos. La ley federal permite asistencia lingüística en el proceso electoral bajo ciertas condiciones, una protección clave para ciudadanos con dominio limitado del inglés.
Un video difundido en redes sociales reavivó una vieja desinformación sobre el voto en Estados Unidos: la supuesta ilegalidad de que una persona reciba asistencia de un traductor al momento de sufragar. La afirmación es falsa. Según verificó EFE Verifica, la legislación electoral estadounidense sí contempla apoyo lingüístico para votantes que lo necesiten, siempre que se cumplan las reglas previstas por la ley.
La discusión surgió a raíz de una grabación en la que una mujer, identificada en publicaciones virales como “somalí”, participa en las elecciones de medio mandato en Maine con ayuda de un traductor. A partir de ese material, algunos usuarios insinuaron que el voto asistido de esa forma sería irregular o directamente ilegal. Sin embargo, esa interpretación choca con el marco legal vigente en el país, que reconoce que el derecho al voto no puede quedar limitado por la barrera del idioma. De acuerdo con EFE Verifica, la ayuda lingüística es legal y forma parte de las garantías para que más electores puedan ejercer su derecho en condiciones de igualdad.
El punto de fondo aquí no es solo un video aislado, sino la forma en que se manipulan escenas electorales para alimentar sospechas sobre fraude o sobre la participación de comunidades migrantes. En Estados Unidos, donde millones de ciudadanos hablan inglés como segunda lengua o tienen dificultades para entender formularios y procedimientos electorales, la asistencia de un traductor no representa una anomalía, sino una herramienta de acceso. Por eso importa distinguir entre una duda razonable y una acusación falsa: convertir una ayuda permitida en una supuesta prueba de ilegalidad distorsiona el debate público y termina erosionando la confianza en el proceso democrático.
El caso de Maine también deja ver otro patrón habitual en la desinformación electoral: la selección de imágenes o videos fuera de contexto para sembrar sospechas sobre votantes concretos, en especial cuando pertenecen a minorías étnicas o migrantes. Frente a eso, la verificación periodística cumple una función básica pero urgente: recordar que el acceso al voto en Estados Unidos incluye salvaguardas para quienes no dominan el idioma, y que una escena viral no puede sustituir la ley ni el contexto institucional que la rodea.




