Carrillo rechaza acusaciones contra la UNGRD y anuncia nueva denuncia por amenazas

Imagen: infobae colombia
El director de la UNGRD, Carlos Carrillo, rechazó de plano las acusaciones lanzadas por Angie Rodríguez y dijo que lo expuesto contra él carece de sustento. Además, anunció que presentará una nueva denuncia al considerar que su integridad está en riesgo.
Carlos Carrillo, director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), salió al paso de las acusaciones hechas por Angie Rodríguez y las calificó como una maniobra sin sustento que, según dijo, compromete su seguridad personal. En una respuesta pública contundente, el funcionario negó cualquier vínculo con una presunta organización criminal y anunció que llevará el caso a instancias judiciales con una nueva denuncia.
La reacción de Carrillo se produce en medio de un ambiente político cada vez más enrarecido alrededor de la UNGRD, una entidad que en los últimos meses ha estado en el centro de controversias por presuntas irregularidades y señalamientos cruzados entre altos funcionarios, contratistas y actores políticos. De acuerdo con la información divulgada por Infobae Colombia, el director insistió en que las afirmaciones en su contra no solo son falsas, sino que además podrían tener un efecto directo sobre su integridad, lo que eleva el tono de una disputa que ya salió del terreno administrativo y entró de lleno en el judicial y el político.
El caso importa porque la UNGRD no es una oficina menor: es la entidad encargada de responder ante emergencias, desastres naturales y crisis humanitarias en un país golpeado con frecuencia por inundaciones, deslizamientos y temporadas invernales severas. Cuando su dirección se ve envuelta en acusaciones de esta magnitud, el problema no se limita al ruido mediático. Se erosiona la confianza pública en una institución clave y se refuerza la percepción de que la gestión del riesgo en Colombia sigue atravesada por disputas de poder, versiones contradictorias y una fragilidad institucional que termina afectando a las comunidades más vulnerables.
La nueva denuncia anunciada por Carrillo probablemente buscará no solo desvirtuar los señalamientos de Rodríguez, sino también dejar constancia formal de lo que considera un ataque que podría escalar. En la práctica, esto abre otro capítulo en una historia que ya muestra el patrón conocido en Colombia: acusaciones graves, defensas igualmente duras y una justicia llamada a separar hechos de versiones. Mientras eso ocurre, el debate de fondo sigue intacto: quién responde por el deterioro de la credibilidad en una entidad que debería estar enfocada en prevenir tragedias, no en administrar escándalos.


