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Infantino reabre la polémica: la FIFA y el plan para privatizar el negocio del Mundial

Hace 1 hora

La FIFA vuelve a quedar en el centro de la controversia por el plan de Gianni Infantino de abrir la puerta al sector privado en la venta del Mundial. La propuesta reaviva preguntas sobre transparencia, control y el rumbo comercial del torneo más poderoso del planeta.

La FIFA enfrenta una nueva ola de cuestionamientos por el proyecto impulsado por Gianni Infantino para vender el Mundial al sector privado, una idea que según informó Elcomercio.pe ha desatado alarma entre voces críticas del fútbol internacional. El debate no es menor: poner en manos privadas parte del negocio del torneo más rentable y simbólico del deporte mundial cambia las reglas de juego en una industria que ya mueve miles de millones de dólares y que, para muchos, debería estar blindada frente a intereses puramente comerciales.

De acuerdo con la información difundida por Elcomercio.pe, la controversia gira en torno a una propuesta que buscaría explorar nuevas fórmulas de explotación económica del Mundial, abriendo espacio a inversionistas o actores privados en un negocio históricamente controlado por la propia FIFA y sus redes de patrocinio, derechos audiovisuales y licencias. Aunque el organismo suele justificar este tipo de movimientos como parte de una modernización financiera, la desconfianza surge porque cualquier cambio en la arquitectura comercial del torneo impacta directamente en la distribución de beneficios, en la trazabilidad de los ingresos y en la relación de poder entre federaciones, empresas y aficionados.

Lo que está en juego va mucho más allá de una disputa interna. La FIFA arrastra desde hace años una crisis reputacional marcada por acusaciones de opacidad, concentración de decisiones y una creciente percepción de que el fútbol de élite funciona como una maquinaria de negocio antes que como un bien deportivo global. En ese contexto, cualquier intento de privatizar aún más el Mundial despierta sospechas legítimas: ¿quién controlará las ganancias?, ¿qué compromisos asumirán los privados?, ¿cómo se evitará que el torneo termine subordinado a la rentabilidad sobre el interés público? Para países como Colombia o Estados Unidos, donde el fútbol gana peso comercial y cultural, estas decisiones también importan porque pueden influir en costos de transmisión, patrocinio, acceso de los hinchas y en el precio final de un espectáculo que cada vez parece más lejano al aficionado común.

Por ahora, el proyecto de Infantino sigue generando ruido y alimentando el escrutinio sobre una FIFA que intenta vender innovación, pero carga con el peso de su pasado. El verdadero problema no es solo si el Mundial puede ser más rentable, sino quién paga el costo institucional y deportivo de convertir el torneo más popular del planeta en un activo todavía más codiciado por el capital privado.

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