Escrutinio electoral entra en su recta final y el resultado oficial se definirá esta semana
Imagen: El Tiempo - Política
El escrutinio de las elecciones de 2026 avanzaba al 98,37 % de las mesas revisadas al cierre de este domingo. Según El Tiempo - Política, la declaratoria final podría quedar lista entre miércoles y jueves.
El escrutinio de las elecciones de 2026 entró en su tramo decisivo: al cierre de este domingo, ya se había revisado el 98,37 % de las mesas, un nivel de avance que deja la declaratoria oficial prácticamente a la vuelta de la esquina. Según informó El Tiempo - Política, la definición final podría producirse entre miércoles y jueves, en una fase en la que cada ajuste cuenta y donde cualquier inconsistencia pendiente todavía puede mover el pulso político.
Ese porcentaje no es menor. En la práctica, significa que el proceso de revisión judicial y administrativa ya dejó atrás su parte más pesada y ahora concentra su atención en los últimos registros, las observaciones finales y la validación de resultados que terminarán por darle carácter definitivo a la contienda. Cuando un escrutinio llega a ese punto, lo que sigue suele ser menos visible para el ciudadano común, pero más sensible para partidos, candidatos y equipos jurídicos: la depuración de actas, la resolución de reclamaciones y la confirmación de que las cifras finales coinciden con lo que arrojó la jornada electoral.
La importancia de esta etapa va mucho más allá del trámite. En Colombia, el escrutinio no solo cierra una elección; también cierra la puerta a las dudas sobre la legitimidad del resultado y despeja el escenario para quienes ganan, quienes pierden y quienes buscan impugnar. Por eso, el dato de que el proceso esté tan avanzado importa tanto para la institucionalidad como para la política: reduce la incertidumbre, permite proyectar escenarios de gobernabilidad y marca el momento en que los cálculos de campaña se convierten en hechos oficiales. Para la ciudadanía, especialmente en un país donde la desconfianza electoral reaparece con frecuencia, la rapidez y transparencia de esta fase son clave para sostener la credibilidad del sistema.
Lo que ocurra entre miércoles y jueves será, en consecuencia, más que una formalidad. Será la señal de que el país entra al cierre administrativo de unas elecciones cuyo desenlace ya se ve claro en las mesas, pero que todavía necesita el último sello institucional. En tiempos de polarización, el escrutinio no solo contabiliza votos: también mide la capacidad del Estado para convertir una jornada electoral en un resultado aceptado por todos, o al menos por la mayoría.



