Rescatan en Coello una cría de zarigüeya tras incendios que devastan Tolima
Imagen: El Tiempo (Colombia)
Una cría de zarigüeya fue rescatada por Cortolima en la vereda Chagualá, en Coello, uno de los municipios más golpeados por los incendios en Tolima. El hallazgo expone el costo oculto de las llamas sobre la fauna silvestre.
Una cría de zarigüeya fue rescatada en la vereda Chagualá, en el municipio de Coello, uno de los puntos más golpeados por los incendios forestales en Tolima. El caso, divulgado por Cortolima y recogido por El Tiempo (Colombia), vuelve a poner sobre la mesa una realidad que suele quedar opacada por el daño visible en los bosques: cuando el fuego avanza, no solo arrasa con árboles y pastizales, también deja a la fauna silvestre herida, desorientada o sin refugio.
De acuerdo con la información conocida, el animal fue encontrado en medio del escenario de emergencia en una zona rural afectada por las conflagraciones. Aunque el rescate de una sola cría puede parecer un hecho menor frente a la magnitud del incendio, en realidad funciona como una alerta concreta sobre el impacto directo que este tipo de emergencias tiene sobre los ecosistemas del centro del país. En regiones como Coello, donde la presión del fuego se suma a las altas temperaturas y a la fragilidad de los corredores naturales, cada animal recuperado refleja también la capacidad limitada de respuesta frente a una crisis que se repite con demasiada frecuencia.
Lo que ocurre en Tolima no es un episodio aislado ni un accidente natural inevitable. Los incendios forestales en Colombia suelen intensificarse durante temporadas secas y, en muchos casos, están asociados a acciones humanas, negligencia o manejo insuficiente del riesgo. Por eso el rescate de esta zarigüeya tiene un valor simbólico y práctico: evidencia que la emergencia ambiental no termina cuando las llamas ceden, sino que continúa en la recuperación de especies, en la restauración del hábitat y en la atención veterinaria de animales que dependen completamente de la intervención institucional. Para las comunidades rurales, además, el fuego significa pérdida de cobertura vegetal, afectación a fuentes de agua, daños en cultivos y una presión adicional sobre su seguridad y su economía local.
En ese contexto, el trabajo de Cortolima no se limita a apagar o contener incendios: también entra en la tarea menos visible de rescatar y rehabilitar fauna afectada. Ese esfuerzo importa porque cada ejemplar recuperado representa un pequeño triunfo frente a una tragedia ambiental más grande. Pero también deja una pregunta de fondo: cuánto más puede resistir una región que cada temporada seca vuelve a enfrentarse al mismo enemigo, con los mismos riesgos para sus habitantes y para la vida silvestre que intenta sobrevivir entre las cenizas.




