Colombia

Cali reabre el Pascual Guerrero con restricciones y bajo alerta por daños tras el temblor

Hace 2 horas

Cali recibió luz verde parcial para reabrir el estadio Pascual Guerrero tras el temblor, pero la fiesta del fútbol volverá con restricciones y bajo la sombra de daños estructurales en edificaciones cercanas. La pregunta ya no es solo si se puede jugar, sino qué tan seguro será hacerlo.

Cali está a un paso de reactivar el fútbol en el estadio Pascual Guerrero, pero no como antes: la Alcaldía autorizó el uso del escenario con restricciones en algunas tribunas, en medio de preocupaciones por el estado de edificaciones afectadas por el fuerte temblor que sacudió la ciudad. El aval despeja parcialmente el camino para el regreso de la actividad deportiva, aunque deja claro que la reapertura no será completa y que la prioridad seguirá siendo la seguridad de los asistentes.

Según informó El Tiempo (Colombia), la administración local dio el visto bueno para que se jueguen partidos en el histórico escenario, pero limitó el acceso a ciertas zonas mientras se revisan los posibles daños. La decisión llega después de una evaluación técnica preliminar, en un contexto en el que autoridades y ciudadanos siguen midiendo el impacto real del sismo sobre infraestructura pública y privada. El Pascual Guerrero, uno de los símbolos deportivos más importantes del suroccidente colombiano, vuelve así al centro del debate entre la necesidad de normalidad y la obligación de prevenir riesgos.

Lo que está en juego va más allá de un calendario deportivo. En ciudades como Cali, el fútbol mueve comercio, empleo informal, transporte, gastronomía y una parte importante de la vida social de miles de familias. Por eso, cualquier restricción en el estadio tiene efectos directos sobre vendedores, boletería, logística y el bolsillo de quienes dependen de los días de partido. Pero el precedente del temblor también obliga a mirar con lupa una pregunta incómoda: si hay dudas sobre el estado de algunas edificaciones, ¿qué tanto margen existe para reabrir espacios de alta concurrencia sin una revisión más exhaustiva?

El regreso del público al Pascual Guerrero será, en el mejor de los casos, una reapertura controlada y vigilada. Y aunque la decisión de la Alcaldía busca devolverle normalidad a la ciudad, el episodio deja una lección de fondo: en Colombia, cada emergencia vuelve a poner a prueba la capacidad institucional para equilibrar economía, espectáculo y seguridad. En Cali, el fútbol está listo para volver; lo que aún no está claro es si la ciudad está completamente lista para recibirlo.

Noticias relacionadas