Aún faltan ajustes para terminar el tercer carril en Floridablanca
Imagen: El Tiempo (Colombia)
La ampliación del tercer carril en la autopista Piedecuesta-Bucaramanga sigue sin cerrarse del todo, pese a ser una de las obras viales más reclamadas en el área metropolitana de Bucaramanga. El proyecto depende todavía de ajustes clave para completar la intervención en Floridablanca.
La ampliación de la calzada en sentido sur-norte de la autopista Piedecuesta-Bucaramanga sigue siendo una de las obras más esperadas en el área metropolitana de Bucaramanga, pero aún no está lista para entrar en su tramo final. Según informó El Tiempo (Colombia), la intervención contempla la construcción del tercer carril en Floridablanca, una mejora que busca aliviar uno de los corredores con mayor presión vehicular de la zona.
El proyecto no se reduce a una simple ampliación de vía. Se trata de una intervención sobre un punto neurálgico de la movilidad metropolitana, donde a diario confluyen miles de vehículos entre Piedecuesta, Floridablanca y Bucaramanga. La obra apunta a mejorar la capacidad de la autopista y a reducir los cuellos de botella que, en horas pico, terminan golpeando tanto a conductores particulares como al transporte público y a la logística de carga que circula por este eje.
Lo que se conoce hasta ahora es que todavía hacen falta condiciones para culminar la obra, un dato que deja en evidencia que este tipo de proyectos viales no depende solo de maquinaria y cemento, sino de una coordinación fina entre diseño, ejecución y resolución de pendientes técnicos o administrativos. En una región donde la expansión urbana ha ido más rápido que la infraestructura, cada retraso en una vía estratégica se traduce en más tiempo perdido, más congestión y mayores costos para quienes se mueven entre los municipios del área metropolitana.
La importancia de este tercer carril va más allá de la fotografía de la obra terminada. Si se completa como está previsto, puede convertirse en un alivio parcial para una red vial que ya opera al límite y que refleja una tensión conocida en muchas ciudades intermedias de Colombia: el crecimiento demográfico y económico sin una capacidad vial acorde. En Floridablanca y Bucaramanga, donde la movilidad ya es uno de los temas más sensibles para la gente de a pie, esta intervención se sigue viendo como una prueba de si las promesas de infraestructura logran aterrizarse en soluciones reales o se quedan atrapadas en los trámites y las demoras habituales.




