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La UNAM repite su examen de ingreso tras sospechas de trampas con inteligencia artificial

Hace 1 hora

La UNAM decidió repetir de forma presencial el examen de ingreso a licenciatura tras detectar posibles trampas con inteligencia artificial. Aspirantes admitidos y rechazados ven la medida como un intento por recuperar la credibilidad del proceso.

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se vio obligada a mover una de sus piezas más sensibles: el examen de ingreso a licenciatura ahora deberá confirmarse en un control presencial, después de que surgieran irregularidades vinculadas al uso de inteligencia artificial en la prueba en línea. La medida, lejos de pasar inadvertida, abrió una mezcla de alivio, resignación e incertidumbre entre miles de aspirantes que compiten por un lugar en la institución pública más importante del país, donde entrar no solo significa estudiar, sino ganar una batalla académica y social que cada año deja a la mayoría fuera.

Entre quienes aplauden la decisión está Luis Eduardo Suárez, de 18 años, quien no consiguió un lugar en Médico Cirujano y considera que repetir el examen de forma presencial es la forma más justa de limpiar el proceso. Su postura refleja el sentir de muchos aspirantes que creen que el problema no es únicamente quién aprobó o quién quedó fuera, sino la sospecha de que algunos pudieron beneficiarse de herramientas tecnológicas para obtener ventaja. La universidad, por su parte, aclaró que el nuevo examen de control no equivale a una acusación individual contra quienes resultaron seleccionados en la primera prueba, pero sí obliga a miles de jóvenes a volver a demostrar que el lugar obtenido les corresponde. La tensión es evidente: quienes ya habían celebrado su ingreso ahora viven con la duda de si deberán defenderlo otra vez.

Ese es precisamente el punto de fondo. La UNAM no está corrigiendo solo un fallo técnico o administrativo; está tratando de preservar la legitimidad de un filtro que funciona como puerta de acceso a la movilidad social para miles de familias mexicanas. En un país donde el acceso a la educación superior pública sigue siendo limitado frente a la demanda, cualquier sombra sobre el examen tiene un impacto que trasciende lo académico. Georgina Córdoba, de 35 años, quien sí fue admitida a Derecho, aceptó la repetición como un costo razonable si con eso se recupera la confianza en la institución. Pero la inquietud persiste, sobre todo entre quienes denuncian que sus exámenes fueron cancelados sin una explicación clara, como Ismael Martínez Cristóbal, que sostiene haber cumplido las reglas de la convocatoria y aun así quedó atrapado en una decisión que, para muchos, evidencia la fragilidad de los mecanismos de control frente a las nuevas trampas digitales.

El caso de la UNAM deja una advertencia que va mucho más allá de México: la inteligencia artificial ya no solo está cambiando cómo se estudia, también está alterando cómo se evalúa el mérito. Y cuando un examen de admisión pierde credibilidad, el golpe no recae solo sobre una universidad, sino sobre la confianza pública en la meritocracia misma. Lo que ocurra en esta repetición será observado con lupa por aspirantes, familias y otras instituciones educativas de la región, porque el dilema ya está planteado: cómo mantener procesos justos en un entorno donde la tecnología avanza más rápido que los filtros para contener el fraude.

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