Colombia

Disidencias de las Farc refuerzan drones con cámaras de alta gama en Antioquia

Hace 4 horas

Las disidencias del frente 36 de las Farc habrían incorporado cámaras sofisticadas para potenciar sus drones en Antioquia, en una operación que eleva el costo del equipo por encima de los 100 millones de pesos. El hallazgo deja en evidencia cómo estos grupos están sofisticando sus capacidades de vigilancia y ataque.

Las disidencias del frente 36 de las Farc habrían dado un salto tecnológico en Antioquia con la adquisición de cámaras especializadas para sus drones, un equipamiento que, según conoció EL TIEMPO (Colombia), eleva el valor total de estas plataformas y sus mejoras por encima de los 100 millones de pesos. Se trata de un avance que no solo fortalece sus capacidades de observación, sino también su potencial para operar con mayor precisión en zonas rurales y de difícil acceso.

De acuerdo con la información revelada por ese diario, los dispositivos fueron adquiridos por el GAO-r 36 y corresponden a componentes de alta gama, valuados en cerca de 60 millones de pesos solo en cámaras y sistemas asociados. En términos operativos, esto significa que el grupo armado no se limita a usar drones improvisados o de bajo costo, sino que estaría incorporando tecnología capaz de ampliar el alcance, la calidad de imagen y la efectividad de sus acciones, en un escenario que preocupa a las autoridades por el uso creciente de este tipo de equipos en el conflicto.

Lo que importa aquí va más allá del dato económico: la sofisticación de estas herramientas muestra cómo las estructuras armadas ilegales están adaptando recursos comerciales para reforzar inteligencia, control territorial y eventuales ataques. En Antioquia, donde persisten disputas por corredores estratégicos y presencia armada en distintas subregiones, el uso de drones con cámaras avanzadas representa un desafío adicional para la Fuerza Pública y para las comunidades que viven entre amenazas, patrullajes ilegales y restricciones a la movilidad. La tecnología, en este caso, no es un detalle técnico: es una pieza más de la disputa por el territorio.

El caso también deja una señal inquietante sobre la capacidad de financiación y abastecimiento de estas disidencias, que logran acceder a equipos costosos pese a la presión militar y judicial. Si el valor total de los drones y sus mejoras supera los 100 millones de pesos, el asunto no habla de improvisación sino de una operación con recursos, conocimiento y propósito. Y eso obliga a mirar con más atención cómo se mueven, se equipan y se modernizan los grupos armados que siguen desafiando la seguridad en Antioquia.

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