Robert Reich ve en las midterms una prueba para la democracia y los demócratas
Imagen: El País
Robert Reich sostiene que las elecciones legislativas de medio mandato pueden ser el punto de giro para que los demócratas recuperen credibilidad ante la clase trabajadora. El exsecretario de Trabajo de Bill Clinton ve en esa cita una oportunidad para frenar el deterioro democrático en Estados Unidos.
Robert Reich, exsecretario de Trabajo en el gobierno de Bill Clinton, cree que las elecciones de medio mandato pueden marcar un antes y un después para el Partido Demócrata. En su lectura, la crisis política y social que atraviesa Estados Unidos ha dejado una lección brutal: la defensa de la democracia no se agota en derrotar a Donald Trump, sino en volver a conectar con la clase trabajadora, el sector que durante años ha sentido que Washington legisla lejos de su realidad.
Según recogió El País, Reich plantea que los demócratas tienen en las ‘midterms’ una oportunidad para empezar a saldar una deuda histórica con quienes han cargado el peso de la precariedad, el estancamiento salarial y el encarecimiento de la vida. Su argumento no es solo electoral, sino político: si el partido no responde a las necesidades materiales de la mayoría, la desafección seguirá abriendo espacio para el autoritarismo, la polarización y el voto de castigo. En su diagnóstico, la democracia estadounidense salió golpeada de la era Trump, pero la amenaza no desaparece con un cambio de nombre en la Casa Blanca.
La advertencia de Reich importa porque toca una tensión de fondo que lleva años erosionando la política en Estados Unidos: el divorcio entre las élites partidistas y los votantes de ingresos medios y bajos. Mientras los demócratas han intentado presentarse como el dique institucional frente al trumpismo, persiste la duda de si han hecho lo suficiente para traducir ese discurso en mejoras concretas para trabajadores, sindicatos y familias golpeadas por la inflación y la inseguridad económica. En ese contexto, las elecciones de medio término no solo definen el equilibrio en el Congreso; también miden si el partido de Joe Biden puede reconstruir una coalición social más amplia y menos dependiente del voto por rechazo al adversario.
Reich sugiere, en el fondo, que la crisis actual obliga a elegir entre dos caminos: una democracia que se protege a sí misma, pero sigue desatendiendo a quienes sostienen la economía real, o una agenda que recupere salarios, derechos laborales y seguridad material como condición para estabilizar el sistema. Esa es la deuda que, a su juicio, los demócratas todavía no han terminado de pagar.



