Feijóo acorrala a Sánchez por Ceuta y abre un frente por Marruecos y Pegasus

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Feijóo elevó la presión sobre Pedro Sánchez al acusarlo en el Congreso de ocultar información sobre la entrada masiva de migrantes en Ceuta y de actuar con miedo frente a Marruecos. El PP anuncia que llevará el caso a la Justicia y usa la crisis para pedir elecciones anticipadas.
Alberto Núñez Feijóo convirtió este miércoles la crisis de Ceuta en un juicio político directo contra Pedro Sánchez. Desde la tribuna del Congreso, el líder del PP acusó al presidente del Gobierno de ocultar información, de mentir ante la Cámara y de actuar con temor frente a Marruecos, en una intervención que elevó al máximo la tensión entre Gobierno y विपक्षición en plena discusión sobre la respuesta del Ejecutivo a la entrada masiva de migrantes en la ciudad autónoma.
Feijóo sostuvo que la operación que permitió la llegada de más de 70.000 personas a Ceuta “salió de Marruecos”, fue tolerada por ese país y, según dijo, existen indicios de que incluso fue coordinada desde allí con conocimiento del Gobierno español. A partir de esa tesis, cuestionó por qué Sánchez tendría “miedo” a Rabat y le reprochó haber acudido al Congreso a decir que no sabía nada de lo ocurrido. El dirigente conservador fue más lejos y planteó que, si el presidente realmente ignoraba la situación, debería dimitir por incompetente; y si lo sabía, entonces sería cómplice de lo sucedido. Además, anunció que el PP buscará esclarecer por completo el caso Pegasus, en alusión al espionaje que ha tensionado la agenda de seguridad y relaciones exteriores de España.
La ofensiva de Feijóo no solo apunta a la gestión inmediata de la crisis fronteriza, sino también a la fragilidad política del Gobierno en un asunto que mezcla migración, seguridad nacional y relaciones diplomáticas. Ceuta no es un episodio aislado: lo ocurrido reabrió la discusión sobre la capacidad del Estado para controlar sus fronteras, la dependencia de España respecto a la interlocución con Marruecos y el impacto de cualquier roce bilateral sobre la vida cotidiana de los ceutíes. En términos políticos, el PP busca encuadrar el episodio como un problema de autoridad y credibilidad: si el Gobierno no supo anticipar la crisis, o la subestimó, queda en entredicho su capacidad para proteger el interés nacional. Y si hubo silencio deliberado, el caso puede escalar hacia responsabilidades políticas y judiciales.
La petición de Feijóo de disolver las Cortes y convocar elecciones añade una capa más al conflicto. El PP intenta capitalizar una crisis que combina emociones, seguridad y soberanía, tres terrenos donde el Gobierno suele quedar expuesto si no responde con rapidez y precisión. Para Sánchez, el reto no es solo explicar lo ocurrido en Ceuta, sino también contener la sospecha de que Marruecos tiene demasiada capacidad de presión sobre Madrid. En un país donde la inmigración y la seguridad fronteriza pesan cada vez más en el debate público, la batalla política por Ceuta puede convertirse en un termómetro del desgaste del Ejecutivo y de cuánto margen conserva para sostener su relato sin que la oposición lo lleve contra las cuerdas.




