Colombia

Meisel advierte sobre el Presupuesto 2027 y rechaza más impuestos como salida fácil

Hace 3 horas

Carlos Meisel abrió el debate del Presupuesto 2027 con una advertencia: Colombia no puede seguir resolviendo sus cuentas a punta de más impuestos. El senador pidió priorizar crecimiento, inversión y control del gasto, aunque no cerró la puerta a medidas puntuales por gastos extraordinarios.

El senador Carlos Meisel puso sobre la mesa una de las discusiones más sensibles para la economía colombiana: cómo cerrar la brecha fiscal sin seguir cargando a los ciudadanos y a las empresas con una presión tributaria que, según su lectura, ya llegó al límite. El congresista sostuvo que el Presupuesto 2027 debe discutirse con una lógica distinta, enfocada en impulsar el crecimiento económico, atraer inversión y recortar el derroche estatal antes que seguir apostándole a nuevos gravámenes como solución automática.

De acuerdo con lo que planteó el parlamentario, el país necesita una discusión seria sobre el tamaño real del gasto público y la eficacia con la que se están usando los recursos. En ese sentido, Meisel insistió en que la prioridad no debe ser ampliar la carga impositiva sobre una economía que todavía arrastra debilidad en varios frentes, sino revisar dónde se están filtrando los recursos y cómo estimular una mayor actividad productiva que, en última instancia, ensanche la base tributaria. Sin embargo, el senador no cerró del todo la puerta a estudiar fórmulas excepcionales, en especial si aparecen necesidades extraordinarias de financiamiento, como la reconstrucción derivada de un terremoto u otros eventos de gran impacto fiscal.

Ese matiz es clave. Colombia viene de años en los que el debate presupuestal se ha movido entre dos extremos: por un lado, un Estado con compromisos crecientes, deuda alta y gasto rígido; por el otro, una economía que no termina de despegar al ritmo necesario para sostener más impuestos sin afectar empleo, consumo e inversión. Por eso la advertencia de Meisel no es menor: en un país donde la informalidad sigue siendo una de las principales vías de supervivencia para millones de personas, cada nueva carga tributaria termina golpeando con más fuerza a quienes ya están dentro de la economía formal. La pregunta de fondo no es solo cuánto recaudar, sino cómo hacerlo sin ahogar la capacidad de crecer.

El debate que se abre alrededor del Presupuesto 2027 anticipa una pelea política de fondo sobre el modelo fiscal del país. Si el Gobierno insiste en cubrir el hueco con más impuestos, chocará con una resistencia creciente en el Congreso y entre los sectores productivos; si, por el contrario, intenta ordenar el gasto y promover inversión, tendrá que enfrentar inercias institucionales y costos políticos altos. En medio de esa tensión, la discusión de Meisel deja una idea central: Colombia no puede seguir administrando su crisis fiscal como si el problema fuera únicamente de recaudo. Para buena parte de la ciudadanía, el verdadero dilema es otro: un Estado que pide más mientras sigue sin demostrar que gasta mejor.

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