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Feijóo y Abascal comparten protesta por Ceuta, pero evitan acercarse en una marcha crispada

Hace 2 horas
Feijóo y Abascal comparten protesta por Ceuta, pero evitan acercarse en una marcha crispada

Imagen: El País

Feijóo y Abascal compartieron escenario político en la protesta por Ceuta, pero evitaron cualquier gesto de cercanía en una marcha marcada por insultos contra Pedro Sánchez. La concentración reunió a unas 50.000 personas frente al Ayuntamiento de Madrid y tensó aún más el tablero de la derecha.

La protesta convocada en Madrid por la crisis de Ceuta dejó una imagen política difícil de ignorar: Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal coincidieron en la misma movilización, pero se cuidaron de no saludarse, en un gesto que exhibe tanto la presión de sus bases como la incomodidad de una relación que sigue siendo instrumental más que orgánica. Frente al Ayuntamiento de Madrid, unas 50.000 personas —según la cifra difundida por los organizadores— convirtieron la concentración en un altavoz contra Pedro Sánchez, al que los asistentes acusaron de engañar a los españoles y al que algunos dedicaron insultos de extrema dureza.

La cita, convocada en respuesta al conflicto en torno a Ceuta, tuvo como telón de fondo una derecha movilizada y una extrema derecha que busca capitalizar el malestar migratorio y el desgaste del Gobierno. Según informó El País, la protesta estuvo marcada por consignas agresivas, entre ellas gritos contra Sánchez y mensajes de rechazo a los migrantes, en una escena que volvió a mostrar cómo la cuestión fronteriza se ha convertido en combustible político. Feijóo y Abascal compartieron espacio, pero no fotografía de cercanía: el gesto es relevante porque revela que el PP sigue intentando preservar una distancia formal con Vox, incluso cuando ambos compiten por el mismo electorado y por la misma narrativa de oposición frontal al Ejecutivo.

Lo que ocurrió en Madrid importa más allá del ruido del día. Ceuta no es solo un episodio fronterizo: es un síntoma de la fragilidad con la que España gestiona migración, relaciones con Marruecos y la disputa partidista sobre seguridad y soberanía. La derecha dura ha encontrado ahí una palanca para erosionar al Gobierno, mientras el PP mide cada paso para no quedar absorbido por el discurso más radical de Vox. Esa tensión define hoy la política española: Feijóo necesita mostrarse firme sin romper los puentes con el centro, pero las calles y los gritos de la protesta empujan en la dirección contraria.

En términos políticos, la concentración deja una conclusión incómoda para Sánchez y para la oposición tradicional: la crisis de Ceuta no solo abrió un frente diplomático y humanitario, también reordenó el lenguaje del conflicto interno. Cuando una marcha de decenas de miles termina convertida en una exhibición de furia contra el presidente, el debate deja de ser únicamente sobre fronteras y pasa a ser sobre quién capitaliza el miedo. Y en esa disputa, Vox gana visibilidad, mientras el PP intenta no perder el control de su propia derecha.

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