Los Jinkis cierran en Brooklyn un acuerdo por el escándalo FIFA Gate

Imagen: infobae estados unidos
Los empresarios argentinos Hugo y Mariano Jinkis cerrarán en Brooklyn un acuerdo con el Departamento de Justicia de EE.UU. por el caso FIFA Gate, una causa que lleva más de una década abierta. El entendimiento evitaría un juicio penal inmediato y marca otro capítulo en una investigación que golpeó a la élite del fútbol mundial.
Hugo y Mariano Jinkis formalizarán este jueves en un tribunal federal de Brooklyn un acuerdo de procesamiento diferido con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, en un movimiento que reaviva uno de los capítulos más sensibles del FIFA Gate. La decisión llega más de diez años después de que la causa estallara y vuelve a poner bajo la lupa el entramado de sobornos que sacudió al fútbol internacional y salpicó a empresarios, dirigentes y comercializadores de derechos deportivos en varios países.
Según informó The New York Times, el padre y el hijo argentinos sellarán el entendimiento ante la corte federal como salida a una investigación que los mantuvo en la mira de la justicia estadounidense desde hace años. El procesamiento diferido, en términos prácticos, permite suspender la acción penal bajo condiciones específicas, generalmente ligadas al cumplimiento de requisitos impuestos por las autoridades. En este caso, el gesto de Washington sugiere que la fiscalía busca cerrar una etapa sin llegar necesariamente a un juicio inmediato, aunque el peso político y reputacional del expediente sigue intacto.
El caso FIFA Gate no fue solo un escándalo deportivo: fue una radiografía del negocio del fútbol en su zona más opaca. La causa expuso cómo los derechos de transmisión, marketing y patrocinio podían transformarse en vehículos para pagos ilícitos y favores cruzados. Para los Jinkis, ligados durante años al negocio de la comercialización de eventos deportivos, el acuerdo en Brooklyn representa una salida judicial en Estados Unidos, pero también confirma hasta qué punto la investigación de ese país siguió el rastro del dinero mucho después de que el escándalo inicial perdiera centralidad mediática. En América Latina, donde estos casos suelen diluirse entre la burocracia y el paso del tiempo, el mensaje de Washington es distinto: las causas de corrupción transnacional pueden tardar, pero no necesariamente se evaporan.
Más allá del expediente puntual, este nuevo paso en el FIFA Gate recuerda que el fútbol de élite dejó hace tiempo de ser solo deporte para convertirse en un negocio global con zonas grises que la justicia estadounidense decidió perseguir con herramientas financieras y penales. Para la región, el caso sigue siendo una advertencia: cuando los contratos, las federaciones y los intermediarios se mezclan sin controles sólidos, el costo termina pagándolo la credibilidad institucional. Y aunque este acuerdo cierre un frente judicial, la pregunta de fondo permanece abierta: cuántas redes similares siguen operando lejos de los focos y con las mismas reglas de silencio.




