Mundo

Florencia Canale rescata a Erzsébet Báthory para hablar del mandato de la belleza

Hace 35 minutos
Florencia Canale rescata a Erzsébet Báthory para hablar del mandato de la belleza

Imagen: infobae

Florencia Canale vuelve a la ficción histórica con “Maldita”, una novela que toma como eje a Erzsébet Báthory, la figura asociada a uno de los mitos más oscuros de Europa. La autora conecta ese relato con una obsesión contemporánea: el mandato de la belleza y el miedo al paso del tiempo.

Florencia Canale puso en el centro de su nueva novela, “Maldita”, a Erzsébet Báthory, la aristócrata húngara convertida durante siglos en símbolo de crueldad, sangre y obsesión por la juventud eterna. La escritora argentina no solo recupera a un personaje envuelto en leyenda, sino que lo usa para interrogar una pulsión muy vigente: la presión social sobre el cuerpo femenino y la desesperación que provoca en muchas mujeres el paso del tiempo.

Según contó la autora a Infobae, el interés por Báthory nació tanto de la potencia literaria del personaje como de la posibilidad de indagar en una época en la que la belleza ya operaba como un mecanismo de poder. Canale explicó que investigó el caso con mirada histórica y también psicológica, para entender qué hay detrás de la figura de la condesa y cuánto de mito, castigo moral y construcción masculina se mezcló en el relato que sobrevivió hasta hoy. Su novela no se limita al expediente de una mujer acusada de atrocidades: se mete en la maquinaria cultural que convierte a ciertas mujeres en monstruos cuando desbordan las normas de su tiempo.

Ahí está el núcleo más interesante de “Maldita”. La historia de Báthory no habla solo del pasado remoto de la nobleza europea; habla también del presente, de un mercado de la belleza que promete corregir, detener o disimular el envejecimiento como si fuera una falla. Canale lo resume desde su experiencia y desde lo que escuchó en sus investigaciones: ha conocido mujeres angustiadas por el reloj biológico, por las arrugas, por la pérdida de una imagen que el entorno les exigió sostener. En esa tensión entre deseo, miedo y mandato social, la novela encuentra su combustible. Y por eso importa: porque el caso de una condesa convertida en leyenda sirve para mirar de frente una industria y una cultura que todavía siguen midiendo el valor femenino con la misma vara implacable.

La apuesta de Canale, entonces, no es solo narrar una historia oscura y seductora, sino revisar cómo se fabrica la fama de una “monstruosa” y qué dice esa construcción sobre los límites impuestos a las mujeres. En tiempos en que la cirugía estética, los filtros y la obsesión por la juventud marcan conversación pública en América Latina y en Estados Unidos, la novela encuentra una resonancia evidente: la violencia simbólica del mandato de belleza sigue viva, aunque ya no necesite castillos ni mazmorras para operar.

Noticias relacionadas