Colombia

Tres fugados se entregan y priorizan captura de dos peligrosos en Santa Marta

Hace 2 horas

Tres de los cuatro reclusos que escaparon de una estación de Policía en Santa Marta se entregaron a las autoridades, mientras otro fue capturado. El presidente de la ciudad pidió concentrar la búsqueda en dos fugados considerados de alta peligrosidad.

La fuga de cuatro detenidos en Santa Marta terminó parcialmente resuelta en las últimas horas: tres de los prófugos se presentaron ante las autoridades y un cuarto fue capturado, mientras el foco operativo ahora se concentra en la recaptura de alias ‘Mongolo’ y de alias ‘Guajiro’, señalado por la muerte de un policía en Ciénaga, según informó El Tiempo (Colombia).

De acuerdo con la información oficial, tras el episodio también fueron trasladados 40 detenidos a la cárcel Rodrigo de Bastidas como medida de contención y para evitar nuevos riesgos de seguridad. La decisión busca cerrar cualquier posibilidad de nuevas fugas en un momento en que la capacidad de control de las estaciones de Policía quedó en entredicho, y en el que la opinión pública volvió a poner sobre la mesa la fragilidad del sistema de custodia para sindicados de alto perfil.

El mensaje político más duro llegó desde la administración local. El presidente De La Espriella pidió priorizar la búsqueda de ‘Mongolo’ y de ‘Guajiro’, una solicitud que no solo apunta a acelerar resultados operativos, sino también a marcar distancia frente a cualquier percepción de indulgencia con quienes representan una amenaza directa para la seguridad ciudadana. En ciudades como Santa Marta, donde la presión por el delito y la sensación de impunidad suelen cruzarse, una fuga de este tipo no se lee como un incidente aislado, sino como una prueba de la capacidad institucional para responder rápido y recuperar el control.

Lo que queda ahora es determinar cómo se produjo exactamente la evasión, quiénes fallaron en la cadena de custodia y si este episodio obligará a revisar de fondo las condiciones de reclusión en estaciones de Policía y centros transitorios. Más allá de la captura parcial, el caso deja una señal incómoda: cuando un preso de alto riesgo logra escapar, la preocupación no termina con la fuga, sino con la posibilidad de que vuelva a delinquir mientras el Estado intenta alcanzarlo.

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