Boluarte presiona al Congreso para legislar por decreto ante la ola criminal

Imagen: El País
La presidenta Dina Boluarte pidió al Congreso que le delegue facultades para legislar por decreto en seguridad, economía y otras áreas. La solicitud llega en plena ola de violencia que mantiene a su Gobierno bajo presión y vuelve a exponer la fragilidad del Estado frente al crimen.
Dina Boluarte volvió a poner al Congreso en el centro de la crisis peruana al pedir poderes para gobernar por decreto en seguridad, economía y otras materias, una movida con la que busca responder a la escalada criminal que golpea al país y desgasta aún más a un Ejecutivo ya debilitado. La solicitud no solo revela la urgencia con la que Palacio de Gobierno intenta reaccionar, sino también la sensación de que el sistema político peruano sigue atrapado entre la parálisis institucional y la presión de la calle.
Según informó El País, la presidenta plantea que el Parlamento le delegue facultades legislativas para acelerar medidas contra la inseguridad, en un contexto marcado por asesinatos, extorsiones y delitos vinculados al crimen organizado que se han convertido en una preocupación cotidiana para millones de peruanos. La petición incluye además áreas económicas y otras materias, lo que amplía el alcance de la solicitud y deja ver que el Gobierno pretende aprovechar el mecanismo extraordinario para mover una agenda más amplia. En términos políticos, la apuesta también busca proyectar iniciativa en un momento en que Boluarte necesita mostrar capacidad de mando, después de meses de desgaste y de una percepción ciudadana de descontrol.
El problema de fondo es que Perú lleva años viviendo una erosión acelerada de su gobernabilidad. La inseguridad no apareció de un día para otro, pero sí ha escalado hasta convertirse en uno de los principales factores de malestar social, especialmente en ciudades donde la extorsión y la violencia ya afectan el trabajo informal, el transporte y el comercio de barrio. Cuando un gobierno pide legislar por decreto para enfrentar ese escenario, lo que está diciendo implícitamente es que las herramientas ordinarias no le están alcanzando. Y esa es una señal preocupante en un país donde el equilibrio entre Ejecutivo y Legislativo ha sido una fuente permanente de conflicto, con congresos que bloquean, presidentes que sobreviven a golpe de alianzas frágiles y una ciudadanía que observa, cansada, cómo la crisis se repite sin salida clara.
La pregunta, ahora, no es solo si el Congreso concederá esas facultades, sino qué tan efectivas podrían ser si llegan a aprobarse. En la práctica, los peruanos han visto antes que las respuestas de emergencia rara vez sustituyen una política sostenida de seguridad, justicia e inteligencia. Si el Gobierno no acompaña cualquier paquete de decretos con capacidad real de ejecución, coordinación territorial y resultados verificables, el mensaje terminará siendo el mismo de siempre: más poder para el Ejecutivo, pero poca paz en las calles.


