Gobierno De la Espriella, bajo fuego por el aumento del presupuesto para 2027

Imagen: infobae colombia
El “gabinete alterno” de Gustavo Petro salió a criticar al Gobierno De la Espriella por el aumento del presupuesto para 2027. La discusión, más allá del ruido político, abre un debate sobre cómo se financiarán los nuevos recursos y quién controlará su uso.
El “gabinete alterno” cercano a Gustavo Petro elevó el tono contra el Gobierno De la Espriella por el aumento del presupuesto para 2027, al advertir que la discusión no se limita a una cifra más alta en el papel, sino a la viabilidad real del modelo de financiación y al destino de los nuevos recursos públicos. En el centro de la controversia está la sostenibilidad fiscal: de dónde saldrá la plata, qué tan estable será su flujo y quién tendrá la capacidad de vigilar que no termine diluyéndose en burocracia o en gasto sin control.
Según informó infobae colombia, los exministros que integran este colectivo del Pacto Histórico enfocaron sus críticas en el impacto político y técnico de la medida, especialmente por las dudas que deja sobre el manejo de un presupuesto ampliado en medio de un escenario de tensión económica. La polémica también se cruza con el debate por el terremoto, un factor que ha reordenado prioridades públicas y que ha servido como argumento para justificar ajustes y nuevos desembolsos. En otras palabras: no solo se discute cuánto crecerá el presupuesto, sino qué tan transparente y eficiente será su ejecución.
El trasfondo es conocido en Colombia y siempre termina golpeando a la ciudadanía: cada incremento presupuestal se presenta como una respuesta necesaria a urgencias del país, pero casi nunca viene acompañado de garantías sólidas sobre calidad del gasto, control político y resultados verificables. Por eso esta pelea importa más allá del cruce entre Petro y el Gobierno De la Espriella. Si el esquema de financiamiento no es sostenible, el riesgo es que el Estado acumule compromisos difíciles de cumplir; y si los fondos nuevos no tienen vigilancia estricta, la discusión se moverá rápido del terreno técnico al escándalo por posibles usos discrecionales.
En un país donde el presupuesto suele ser el reflejo más nítido de las prioridades del poder, el choque entre el sector petrista y el Gobierno De la Espriella anticipa una disputa mayor por el rumbo económico de 2027. La pregunta de fondo no es solo cuánto dinero habrá, sino quién decide sobre él, con qué controles y para qué proyecto de país. Y esa, en Colombia, nunca es una pelea menor.


