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Geely y Ford sellan en Valencia una alianza que reordena el tablero del motor

Hace 3 horas
Geely y Ford sellan en Valencia una alianza que reordena el tablero del motor

Imagen: El País

Geely y Ford oficializarán este jueves una alianza en la planta de Almussafes para que la marca china produzca en Valencia. La firma llega con Pedro Sánchez en el acto y abre una nueva etapa para una factoría clave en plena reconversión del automóvil.

Geely y Ford darán este jueves un paso que puede cambiar el mapa industrial de la automoción en España: ambas compañías oficializarán en la planta de Almussafes un acuerdo para que la firma china produzca en Valencia. El anuncio se producirá en un acto al que asistirá el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, lo que subraya la dimensión política y estratégica de una operación que va más allá de una simple alianza empresarial.

La cita no es menor. Almussafes, una de las factorías más emblemáticas del país, lleva tiempo en el centro del debate por el futuro del empleo industrial, la electrificación y la necesidad de asegurar nuevos modelos que sostengan la actividad a medio plazo. Que Geely, uno de los grandes grupos automovilísticos chinos, entre en escena junto a Ford apunta a una reordenación del negocio en Europa en la que las marcas asiáticas buscan capacidad de producción dentro del continente para ganar presencia en un mercado cada vez más competitivo y más exigente en costes, logística y emisiones.

El movimiento también tiene lectura política. Para el Gobierno, el acuerdo se presenta como una señal de que España sigue siendo un destino atractivo para la industria del automóvil en plena transición tecnológica. Pero el trasfondo es más complejo: la automoción europea atraviesa un momento de presión por la caída de la demanda en algunos segmentos, el encarecimiento de la electrificación y la ofensiva comercial de fabricantes chinos que llegan con músculo financiero, rapidez industrial y una estrategia clara para ganar cuota en Europa. Si el pacto se consolida como se espera, Valencia puede convertirse en un punto de entrada relevante para esa nueva competencia.

En el terreno práctico, la pregunta que ahora queda abierta es qué volumen de producción se asignará a la planta, qué inversiones requerirá la operación y cómo impactará en el empleo y en la cadena de proveedores locales. Almussafes no solo es una fábrica: es un termómetro del peso industrial de la Comunidad Valenciana y de la capacidad de España para mantenerse en la primera división de la automoción europea. Por eso la firma de este jueves no solo interesa a Ford y a Geely; también marcará el pulso de miles de trabajadores y empresas que dependen de que la transición del sector no se haga a costa de vaciar sus plantas.

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