Los hutíes amplían su control en el Mar Rojo y elevan la presión sobre una ruta clave

Imagen: clarin colombia
Los hutíes avanzan sobre puntos neurálgicos del sur del Mar Rojo y consolidan su control sobre Al Hudeida y el puerto de Moca. El movimiento refuerza su poder cerca de Bab el Mandeb, una ruta vital para el comercio global.
Los rebeldes hutíes de Yemen dieron un nuevo golpe estratégico en la guerra al tomar el control del puerto de Moca, un punto clave en el sur del Mar Rojo, apenas horas después de haber completado la ocupación de toda la provincia de Al Hudeida. El avance les permite reforzar su presencia sobre una franja marítima de enorme valor geopolítico, muy cerca del estrecho de Bab el Mandeb, por donde circula una parte decisiva del comercio internacional y del suministro energético que conecta Asia, África y Europa.
Según informó clarin colombia, la captura de Moca no es un hecho aislado, sino la continuación de una ofensiva que los ha llevado a consolidar posiciones en zonas costeras estratégicas. Al Hudeida ya venía siendo una provincia disputada por su peso logístico y militar, pero el control total de ese territorio, sumado a la toma de Moca, les da a los insurgentes una ventaja táctica importante en el tablero regional. No se trata solo de territorio: se trata de capacidad para vigilar rutas marítimas, presionar adversarios y proyectar influencia en uno de los corredores más sensibles del planeta.
El movimiento preocupa porque Bab el Mandeb es mucho más que un paso marítimo en el mapa. Es una de las puertas de entrada al canal de Suez y una arteria por donde transita una porción sustancial del comercio mundial. En un contexto de guerra prolongada en Yemen, la expansión hutí en esta zona aumenta el riesgo de interrupciones, elevación de costos de transporte y nuevas tensiones entre actores regionales e internacionales. Para Estados Unidos, Europa y los países dependientes del flujo marítimo por el Mar Rojo, cualquier alteración en este corredor puede traducirse en encarecimiento de bienes, retrasos logísticos y mayor inestabilidad en una región ya saturada de conflictos.
La lectura política también es clara: con apoyo de Irán y una capacidad militar que ha resistido años de ofensiva, los hutíes buscan convertir sus avances territoriales en poder de negociación. Cada puerto, cada isla y cada tramo de costa bajo su control les fortalece la mano frente a sus rivales internos y sus enemigos externos. En una guerra donde el mar es casi tan importante como la tierra, controlar Moca y Al Hudeida no solo cambia el mapa militar de Yemen; también altera el equilibrio de seguridad en una de las rutas comerciales más sensibles del mundo.




