Colombia

Gobierno rechaza atentado contra dragoneantes del Inpec y denuncia amenazas

Hace 1 día

El Gobierno rechazó el atentado contra dos dragoneantes del Inpec y advirtió que las amenazas contra funcionarios públicos se han vuelto una alerta seria. La controversia llega incluso al presidente Abelardo De La Espriella, señalado entre quienes han recibido mensajes intimidatorios.

El Gobierno salió a condenar el atentado contra dos dragoneantes del Inpec y aprovechó el hecho para poner sobre la mesa una preocupación que ya venía creciendo: las amenazas e intimidaciones contra funcionarios del Estado en Colombia. Desde el Ejecutivo insistieron en que el personal penitenciario trabaja bajo un nivel de riesgo que no puede seguir tratándose como parte normal del cargo.

La reacción oficial, según informó El Tiempo - Política, no se limitó al ataque contra los guardianes, sino que incluyó un rechazo frontal a los mensajes intimidatorios que han llegado a distintos servidores públicos, entre ellos el presidente Abelardo De La Espriella. Ese dato eleva la discusión porque muestra que el clima de presión ya no se restringe a una sola institución ni a un solo frente de seguridad, sino que toca a figuras visibles dentro del aparato estatal.

El caso vuelve a exponer una realidad incómoda: el sistema penitenciario colombiano está en la línea de fuego de las bandas criminales y de redes que buscan influir desde adentro y desde afuera de las cárceles. Los dragoneantes del Inpec suelen ser el primer muro frente a economías ilegales, traslados, requisas y controles internos; por eso, cualquier atentado contra ellos no solo afecta a dos funcionarios, sino que envía un mensaje de intimidación al resto del cuerpo de custodia. Cuando ese mensaje se amplía hacia otras autoridades, el problema deja de ser aislado y se convierte en una señal de deterioro institucional.

Lo que está en juego no es únicamente la seguridad personal de quienes hoy están bajo amenaza, sino la capacidad del Estado para sostener su autoridad en zonas y sectores donde el miedo intenta imponerse. Si el Gobierno no traduce el rechazo en medidas de protección reales, el mensaje de fondo será el contrario al que pretende enviar: que los funcionarios siguen expuestos mientras las estructuras criminales conservan la iniciativa.

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