Colombia

Incendio en Villa de Leyva deja 290 hectáreas afectadas y sigue fuera de control en San Marcos

Hace 4 horas

El incendio en el cerro de San Marcos, en Villa de Leyva, ya ha dejado 290 hectáreas afectadas y sigue siendo una emergencia compleja por el terreno y los vientos. La reactivación de focos mantiene en alerta a las autoridades y refuerza el riesgo para el ecosistema de la zona.

El incendio forestal en el cerro de San Marcos, en Villa de Leyva, sigue golpeando al corredor ambiental de Boyacá y deja por ahora 290 hectáreas afectadas, según el balance entregado por el gobernador Carlos Amaya. La emergencia no ha sido sencilla de contener: las condiciones del terreno y los fuertes vientos han complicado cada avance de los equipos de respuesta, al punto de provocar la reactivación de algunos focos que ya parecían controlados.

De acuerdo con lo reportado por El Tiempo (Colombia), las labores en la zona han requerido un despliegue sostenido para evitar que el fuego siga extendiéndose por un área de alto valor ecológico y turístico. La topografía del cerro, sumada a la sequedad del material vegetal y a la fuerza del viento, convierte cualquier intento de contención en una operación frágil. En este tipo de incendios, el problema no es solo apagar las llamas visibles: el calor acumulado y los puntos calientes bajo la superficie pueden reactivar el fuego horas después y obligar a volver sobre zonas ya intervenidas.

Lo que ocurre en San Marcos vuelve a poner sobre la mesa una realidad incómoda: los incendios forestales en Colombia ya no pueden leerse como hechos aislados, sino como emergencias cada vez más frecuentes y difíciles de manejar en medio de temporadas secas más agresivas y condiciones climáticas más impredecibles. Villa de Leyva no solo está enfrentando una amenaza ambiental; también está viendo cómo un incendio de estas características puede afectar el paisaje, la biodiversidad, la actividad turística y la tranquilidad de los habitantes de la zona. En un destino que vive en buena medida de su valor patrimonial y natural, cada hectárea quemada tiene consecuencias que van más allá del mapa del incendio.

El balance preliminar de 290 hectáreas dañadas es una señal de la magnitud del desastre, pero también de lo limitado que puede resultar el control cuando el clima no coopera. La prioridad ahora es evitar que el fuego siga avanzando y que nuevos focos se enciendan en una zona ya castigada. Más allá de la emergencia puntual, el episodio deja una advertencia clara: la prevención, la vigilancia temprana y una capacidad de respuesta más robusta serán decisivas si Colombia quiere enfrentar con menos daño un tipo de crisis que, por su frecuencia y su impacto, ya no admite improvisaciones.

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