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Mazón convierte su comparecencia por la DANA en un pulso político y judicial

Hace 1 hora
Mazón convierte su comparecencia por la DANA en un pulso político y judicial

Imagen: infobae

Carlos Mazón llevó su comparecencia en el Congreso por la DANA a un choque político con la oposición y defendió que no hablará más mientras siga abierta la investigación judicial. El exjefe del Consell se parapetó en el auto del TSJ valenciano que descartó investigarlo y convirtió la sesión en una batalla sobre responsabilidades y silencio.

Carlos Mazón acudió al Congreso por la DANA con una estrategia clara: no entrar al fondo político de su gestión y escudarse en la causa judicial en marcha. El expresidente de la Generalitat transformó su comparecencia en un enfrentamiento directo con los diputados, a quienes respondió que no piensa alimentar el debate mientras siga abierta la instrucción y que, a su juicio, lo responsable es esperar a que la justicia termine de moverse antes de fijar nuevas posiciones públicas sobre lo ocurrido.

Durante la sesión, Mazón utilizó como principal respaldo el auto del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, que rechazó investigarle en esta fase, para contraponerlo a las preguntas de los parlamentarios. En ese intercambio dejó una frase que resume su línea de defensa: insistió en que no es posible, al mismo tiempo, estar ausente y dar instrucciones, una respuesta dirigida a desmontar las acusaciones políticas que han rodeado su papel durante la crisis provocada por la DANA. Su comparecencia, lejos de servir para aclarar responsabilidades, elevó el tono del choque institucional y convirtió el foro parlamentario en una prolongación del pulso entre Gobierno, oposición y el propio Mazón.

El fondo del asunto es más amplio que una disputa de escaños y réplicas. La DANA dejó una herida política y social en la Comunidad Valenciana y reabrió preguntas incómodas sobre la coordinación institucional ante emergencias extremas, la cadena de mando y la capacidad de reacción de los responsables públicos cuando el territorio se enfrenta a episodios climáticos devastadores. En ese contexto, la negativa de Mazón a ofrecer una explicación política completa mientras siga viva la vía judicial no cierra el caso: lo aplaza y, de paso, mantiene abierta la discusión sobre si la prudencia institucional es una forma de respeto al proceso o una manera de ganar tiempo frente al desgaste.

La comparecencia también deja una lectura más amplia sobre cómo se administran hoy las crisis políticas en España: cada vez más dirigentes apelan a los tribunales como frontera para limitar su rendición de cuentas pública. Eso puede blindar a corto plazo, pero rara vez desactiva la presión social. Para los afectados por la DANA, la batalla por las responsabilidades no se resolverá solo en un juzgado ni en una comisión parlamentaria, sino en la capacidad de las instituciones para explicar qué falló, quién decidió qué y por qué la respuesta llegó tarde o resultó insuficiente.

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