Ben Gvir agrava la crisis en Gaza al pedir asesinatos nocturnos y expulsión de palestinos

Imagen: clarin colombia
El ministro israelí Itamar Ben Gvir desató indignación internacional al pedir asesinatos selectivos en Gaza y la expulsión masiva de palestinos. Sus palabras profundizan la tensión política en plena guerra y reavivan alertas sobre crímenes de guerra.
El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, volvió a llevar el discurso político de la guerra en Gaza a un terreno extremo y peligroso: pidió asesinatos selectivos nocturnos de decenas de personas en la Franja y defendió la salida forzada de la población palestina para abrir paso a asentamientos judíos. Sus declaraciones, divulgadas por clarin colombia, no solo agravan la percepción internacional sobre la ofensiva israelí, sino que también exponen hasta qué punto sectores duros del gobierno están empujando una agenda que roza abiertamente la limpieza étnica.
Según informó clarin colombia, Ben Gvir sostuvo que en Gaza deberían ejecutarse entre 30 y 40 asesinatos cada noche, sin limitar la acción a combatientes o personas que representen una amenaza inmediata. Fue más allá al afirmar que hay habitantes de la Franja que, en su criterio, no deberían seguir vivos. A eso sumó su respaldo a una “migración masiva” de palestinos desde Gaza, una fórmula que en la práctica implicaría vaciar el territorio de su población nativa para facilitar la colonización con asentamientos judíos. No se trata de un desliz verbal aislado: el ministro ha construido su carrera política sobre posiciones ultranacionalistas y de confrontación abierta con la población palestina.
La gravedad del episodio no está solo en la crudeza de la frase, sino en lo que revela sobre el clima interno en Israel y el rumbo de la guerra. Cuando un alto funcionario sugiere matar a decenas de personas cada noche y desplazar a toda una población, el debate deja de ser meramente militar y entra de lleno en el terreno del derecho internacional humanitario. Para la comunidad internacional, este tipo de lenguaje alimenta denuncias sobre posibles crímenes de guerra y refuerza la presión para frenar una escalada que ya ha dejado una destrucción masiva sobre Gaza, con consecuencias directas para civiles atrapados entre bombardeos, desplazamientos y escasez de alimentos, agua y atención médica.
En un conflicto donde las palabras de los líderes pueden anticipar decisiones sobre el terreno, el caso Ben Gvir importa por una razón central: muestra que dentro del gobierno israelí conviven sectores que no solo rechazan una salida negociada, sino que promueven abiertamente la expulsión de los palestinos como política. Eso complica cualquier perspectiva de alto el fuego duradero y aumenta el riesgo de que la guerra derive en un escenario aún más devastador para la población civil de Gaza, mientras en Estados Unidos y Europa crece el cuestionamiento a los aliados de Israel por el costo humano de la ofensiva.


