Petro lleva a la Fiscalía su denuncia por hostigamiento a periodistas

Imagen: infobae colombia
Gustavo Petro pidió a la Fiscalía investigar un presunto caso de perfilamiento y persecución contra periodistas que atribuye a Abelardo de la Espriella. El presidente señaló como prueba una publicación del candidato sobre Daniel Coronell.
Gustavo Petro decidió llevar a la Fiscalía un choque que hasta ahora venía moviéndose en el terreno de la pelea política y las redes: pidió que se investigue un presunto perfilamiento y persecución contra periodistas atribuido al abogado y aspirante presidencial Abelardo de la Espriella. Según informó infobae colombia, el presidente señaló como evidencia una publicación del candidato sobre el periodista Daniel Coronell, en un episodio que eleva la tensión entre el Gobierno, la prensa crítica y uno de los nombres que ya se mueve en la baraja electoral de 2026.
La solicitud de Petro no es menor porque convierte una controversia comunicacional en un asunto con posibles aristas penales. De acuerdo con lo publicado por infobae colombia, el mandatario puso en manos del ente acusador un mensaje que, a su juicio, podría configurar una forma de señalamiento contra un periodista reconocido por sus investigaciones y sus posiciones abiertamente críticas frente al poder. En la práctica, lo que está en discusión no es solo el tono de una publicación, sino si desde una campaña o desde un discurso político se está cruzando la línea que separa la crítica legítima del hostigamiento. En un país donde la descalificación pública muchas veces termina abriendo la puerta a amenazas, estigmatización y autocensura, el asunto tiene un peso mayor que el de un simple rifirrafe digital.
Este episodio también encaja en un momento en el que la relación entre el poder político y los medios atraviesa una fase particularmente áspera. Petro ha hecho de la denuncia de campañas, presiones y supuestos ataques contra voces incómodas una parte central de su narrativa pública, mientras que varios de sus contradictores lo acusan de responder con confrontación a la crítica periodística. En ese ambiente, una publicación dirigida contra Daniel Coronell no se lee solo como un gesto aislado, sino como parte de una discusión más amplia sobre el uso de la exposición pública para marcar enemigos, fijar relatos y alimentar lealtades políticas. Según el trasfondo que recogió infobae colombia, el punto sensible es si esa visibilización termina funcionando como una forma de perfilamiento con efectos reales sobre la seguridad y la autonomía de quienes investigan o opinan.
Lo que venga ahora dependerá de si la Fiscalía considera que hay elementos suficientes para abrir una indagación formal y, sobre todo, de qué tan lejos quiera llegar el sistema judicial en un terreno donde suelen mezclarse libertad de expresión, responsabilidad política y límites del discurso público. Más allá del nombre de Abelardo de la Espriella o de la figura de Daniel Coronell, el caso toca una fibra delicada en Colombia: la facilidad con la que un enfrentamiento entre un dirigente y un periodista puede convertirse en un clima de intimidación para el gremio entero. Y eso importa porque, cuando la confrontación se normaliza como método, el costo no lo paga solo la prensa; también lo paga la ciudadanía, que termina con menos información, menos control al poder y más ruido en lugar de debate.




