Padre de joven costarricense muerto en EDC Medellín niega que fuera adicto

Imagen: infobae colombia
Ismael Méndez, joven costarricense que asistía al festival EDC en Medellín, murió tras ingresar al Hospital Pablo Tobón Uribe con convulsiones persistentes y sufrir dos paros cardiorrespiratorios. Su padre negó que fuera un adicto y pidió prudencia mientras avanzan las pesquisas sobre una posible sobredosis.
La muerte de Ismael Méndez, un joven costarricense que asistía al festival de música electrónica EDC en Medellín, abrió una nueva discusión sobre la seguridad en grandes eventos y sobre las circunstancias reales detrás de lo ocurrido. Según informó infobae colombia, el joven ingresó al Hospital Pablo Tobón Uribe con convulsiones persistentes y allí sufrió dos paros cardiorrespiratorios, un cuadro que terminó con su fallecimiento y que hoy es materia de investigación.
En medio del dolor familiar, el padre de Méndez salió a desmarcar a su hijo de las versiones que lo señalaban como consumidor habitual de drogas. Su mensaje fue directo: rechazó que el joven fuera un adicto y pidió no reducir su historia a una etiqueta apresurada. Esa precisión no es menor, porque en casos como este el juicio público suele adelantarse a los resultados médicos y forenses, mientras la familia intenta procesar una pérdida que ocurre en circunstancias todavía no esclarecidas.
Lo que pasa en Medellín no solo compromete a los organizadores del festival y a las autoridades locales, sino que vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: qué controles existen realmente para atender emergencias médicas en conciertos masivos, donde miles de personas permanecen durante horas expuestas a calor, consumo de sustancias, deshidratación y aglomeraciones. En Colombia, como en otras ciudades que reciben eventos internacionales de gran formato, la discusión no debería limitarse a señalar culpas después de una tragedia, sino a revisar protocolos, tiempos de respuesta y capacidad hospitalaria para casos críticos.
El caso de Méndez también deja una lección más amplia para quienes asisten a estos espectáculos y para las ciudades que los promueven como motor económico y turístico. Detrás de cada gran evento hay una infraestructura que debe responder de forma rápida y seria cuando algo sale mal. Mientras avanzan las indagaciones sobre lo ocurrido en EDC Medellín, la prioridad sigue siendo aclarar si hubo o no una sobredosis y, sobre todo, determinar si el sistema estuvo a la altura de una emergencia que terminó en muerte.




